SELECCIÓN GENETICA

 

El pasado 12 de octubre nació en Sevilla Javier Mariscal Puertas, el primer bebé seleccionado genéticamente en España para curar a su hermano Andrés, de seis años, que tiene una enfermedad hereditaria (talasemia). Las células de su cordón umbilical permiten salvar a su hermano.

Obviamente, durante estos días se ha comentado ampliamente la feliz noticia del nacimiento del niño y la posibilidad de curación de su hermano. Se comprende perfectamente la inmensa alegría de todos. Damos la bienvenida al niño y felicitamos a sus padres y a su hermano. 

Sin embargo, la técnica empleada plantea un problema ético. La selección de unos embriones lleva implícita la eliminación de otros que no reúnen el estándar genético requerido, dice Juan Ramón Lacadena, catedrático de Genética (emérito) de la Universidad Complutense, y añade: "Cuando se argumenta que ante la vida de un niño cualquier método es válido, podemos preguntarnos si no hay otros medios de buscar su salud, como puede ser, por ejemplo, buscar alguna muestra histocompatible en bancos de cordón umbilical. Si la muestra es suficientemente grande, siempre puede encontrarse la adecuada, aunque la probabilidad de histocompatibilidad genética entre individuos no emparentados sea muy pequeña. Hasta ahora, los cordones umbilicales de los recién nacidos iban normalmente al cubo de los desperdicios. ¿No sería factible regular jurídicamente la obligatoriedad de conservar muestras de las células troncales extraidas de la sangre del cordón umbilical de todos los recién nacidos, aunque el costo sanitario fuera importante?".

Desde el punto de vista creyente, entendemos que se deben conjugar dos principios: favorecer el avance de la ciencia y respetar el embrión, es decir, la vida humana que está en marcha.

 

Jesús López Sáez