CONCENTRACION POR LA FAMILIA

 

El domingo 30 de diciembre se ha celebrado en la madrileña plaza de Colón una concentración por la familia, que presidió el cardenal Rouco, acompañado por cuarenta y dos obispos.

Según los organizadores, asistieron dos millones de personas; según el diario ABC, cientos de miles; según El País, fueron sólo 160.000.

He aquí algunas intervenciones:

* Desde el Vaticano, vía satélite, Benedicto XVI alentó a los participantes a "dar testimonio de la belleza del amor humano, del matrimonio y la familia", "fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer", "todos los padres tienen el derecho y la obligación fundamental de educar a sus hijos en la fe y en los valores que dignifican la existencia humana". 

* "El matrimonio y la familia son el centro neurálgico de la humanidad", "la oferta de la familia cristiana es uno de los servicios más valiosos que puede prestar la Iglesia" (Ricardo Blázquez, presidente de la CEE).

* "Nuestro ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconocía y establecía...A saber: que la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado" (Cardenal Rouco).

* La familia "está siendo sacudida en sus cimientos, incluso con legislaciones injustas e inicuas. La salvaguardia del matrimonio y de la familia debería ser la primera gran prioridad mundial" (Cardenal Cañizares).

* "La cultura del laicismo radical es un fraude y un engaño", "por el camino del aborto, del divorcio exprés y de las ideologías que pretenden manipular la educación de los jóvenes no se llega a ningún destino digno del hombre y de sus derechos. Por ese camino... nos dirigimos a la disolución de la democracia" (Cardenal García-Gasco).

* "Los gobiernos ateos y laicos quieren destruir la familia" (Kiko Argüello).

Para unos ha sido una "celebración"; para otros, una "manifestación".

Según Juan Antonio Reig, presidente de la Comisión Episcopal de la Familia, la concentración "ha supuesto un faro de luz en la sociedad española".

El acto en cuestión aparece así en diversos medios de comunicación:

* "La Iglesia demuestra su fuerza", "cientos de miles de personas acuden a la jornada en defensa de la familia cristiana" (ABC).

* "La Iglesia escenifica con éxito su desacuerdo con el Gobierno... Pero la jornada también puso de manifiesto la división de la Iglesia española: la presencia de obispos vascos y catalanes fue prácticamente nula" (El Mundo).

* "Las acusaciones al Gobierno convirtieron el acto en pro de la familia en un mitin político", "la obsesión persecutoria, la repetición de mensajes poco articulados...confirman que fue un mitin electoral encubierto" (El País).

Al parecer, la organización del acto había aconsejado no llevar banderas, pero éstas aparecieron en la plaza, donde ya había una muy grande; al fin y al cabo, es la plaza nacional. A pesar de todos los esfuerzos, era imposible ocultar la dimensión política de un acto que (se mire por donde se mire) celebra sólo la derecha nacional.

¿Acaso el Evangelio no da para más?, ¿no da para más la renovación conciliar?

Por cierto, hablando del matrimonio y de la familia, llama la atención la hipocresía institucional, que dispensa ampliamente y con fervor divorcios camuflados bajo capa de nulidad.

Por lo demás, estamos de acuerdo con la denuncia del impresionante y creciente número de abortos provocados, verdadera lacra de nuestra sociedad.

En la concentración se leyó (bueno, se cantó) el evangelio propio del día, en el que José y su familia huyen a Egipto, como refugiados (Mt 2,13-23). Sin embargo, ni en sueños (y tuvo varios) pudo pensar José en un catolicismo nacional, heredero del viejo integrismo, que demuestra su fuerza a la sociedad y hace su propia campaña. También aquí se requiere memoria histórica. No se puede tirar la piedra y esconder la mano. Siempre se nota.

 

Jesús López Sáez