24/11/2006

¿El presidente de la COPE se echa al monte?

Coronel de Palma proclama: “Pido la insumisión”

 

El presidente de la COPE, Alfonso Coronel de Palma, manda en la emisora por delegación de la Conferencia Episcopal Española. El otro día, durante la clausura del VIII Congreso sobre Católicos y vida pública -organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP)-, este coronel exhortó a la “insumisión”. “Veréis que no pido la objeción de conciencia. Pido la insumisión”, advirtió.


Más conocidos como los “propagandistas”, la ACdP no es un invento reciente. Este grupo fue fundado el año 1909 por el jesuita Ayala con el fin de vertebrar la presencia de los católicos en la política. Su trayectoria forma parte nuclear de la reciente historia de España. Instaurada la II República, los “propagandistas” tuvieron una gran influencia en la creación de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), con Gil Robles a la cabeza. Asimismo, promovieron periódicos confesionales como El Debate y el YA. El cerebro periodístico y político fue Ángel Herrera, más tarde ordenado sacerdote, nombrado obispo y hasta cardenal de Málaga, cuando los prelados de la Iglesia eran propuestos a Roma –mediante una terna- desde El Pardo.

Numerosos altos cargos
Cuando el golpe de Estado de 1936, origen de la guerra civil, los “propagandistas” apoyaron –salvo excepciones aisladas- a los militares sublevados o, en el lenguaje de Coronel de Palma, insumisos, sinónimo de desobedientes o rebeldes. Una de las familias más relevantes del Régimen franquista –junto a los falangistas, los requetés, los monárquicos y los tecnócratas- fue la de los “propagandistas” o “católicos”. Desde Martín Artajo a Silva Múñoz –dos destacados ministros de Franco-, hubo numerosos altos cargos, durante los cuarenta años de tiranía ignominiosa, procedentes de la ACdP. Algunos de ellos, como Ruiz Jiménez, rompió con el colaboracionismo y comenzó a transitar -por cierto, con enorme dignidad- por los caminos de la oposición democrática.

“La valentía de los mártires”
De nuevo, como en el 36 –y salvadas todas las distancias-, los “propagandistas” se disponen a ejercer la insumisión. En tono entre épico y de catacumbas, Coronel de Palma arengó a los suyos: “Sería bueno que fuésemos capaces de reclamar para nosotros la valentía de los mártires (…) con nuestra insumisión ante las leyes injustas, porque seguramente es necesario que algunos tengamos que sufrir para producir una reacción verdadera en nuestra sociedad”. He aquí, pues, otra forma -pretendidamente heroica- de echarse al monte, como tantas veces desgraciadamente ha hecho la derecha.

Llega con retraso
Habría que puntualizarle, a Coronel de Palma, que su alocución alentando a la rebeldía llega con retraso. Desde hace más de una década, casi dos, ésta es la línea editorial de su cadena radiofónica. Ocurre, sin embargo, que no por ello deja de ser gravísimo que el presidente de la misma respalde tal postura, como si España fuera una república bananera o un bastión ultramontano. ¿Cuántas veces, a lo largo del inacabable túnel de la dictadura, la ACdP predicó la insumisión para combatir una legislación, construida contra la libertad y no desde la libertad?

El reparto del botín
Nunca, jamás. Callaron mientras se repartían el botín de los vencedores. Callaron y colaboraron en el restablecimiento del Antiguo Régimen, basado en la impúdica alianza de la Cruz y la Espada, una teocracia de reminiscencias medievales, que se cobró miles y miles de muertos, encarcelados, perseguidos, exiliados… Entonces fueron mudos. Sólo se oía el hervor de sus aplausos al Caudillo. Ahora vociferan contra un Gobierno de izquierdas, democráticamente elegido. Y reclaman ¡insumisión! Son rebeldes con causa. La causa genovesa, que tilda de traidores incluso a gente moderada como Ruiz Gallardón. Escuche su radio, Sr. Coronel de Palma. Aprenderá enseguida el verdadero rostro de la insumisión.

 

Enric Sopena