LOS CRISTALES ROTOS DE VITRAL

 

La revista Vitral, llamada así por el nombre de las ventanas multicolores que adornan muchas casas cubanas, cierra "por falta de recursos". Así lo dice una escueta nota del consejo de redacción. Sin duda, alguien tiró la piedra y escondió la mano. Pero, aparte de eso, los cristales rotos de Vitral reflejan rayos de luz, que podemos aprovechar.

 

La revista pertenecía al Centro de Formación Cívica y Religiosa de la diócesis de Pinar del Río. Fue fundada en 1994 (como el Centro, un año antes) por Dagoberto Valdés, ingeniero agrario. Su actividad socio-cultural se ha movido "dentro de un marco ético humanista amplio y plural", "en el seno de la sociedad civil, no dentro de la oposición política". No debe meterse todo en el mismo saco: contra-revolucionarios, terroristas, mercenarios al servicio de EEUU, disidentes...

 

Dagoberto trabaja en la Empresa del Tabaco, pero a mitad de los noventa el régimen cubano le castiga a recoger yaguas, tejido fibroso que se obtiene de la palma y sirve para embalar el tabaco. En esta dura situación, durante varios años, cuenta con el apoyo vaticano, como miembro del Pontificio Consejo de Justicia y Paz.  Ahora, ya no. Los vientos van en otra dirección.

 

Del cierre de la revista algo podría decir el nuevo obispo de Pinar, Jorge Serpa Pérez,  que antes fue rector del seminario de La Habana. Al parecer, desde hace tiempo, la revista y el Centro son "motivo de honda preocupación" para la cúpula de la Conferencia Episcopal Cubana, que preside el cardenal Jaime Ortega.

 

"En este momento delicado, Cuba necesita diálogo, no presión", dice el cardenal. La Iglesia tiene unas 30 publicaciones propias en toda la isla, y aunque alguna -como la revista Vitral- es bastante crítica con el Gobierno, se han mantenido pese a las fricciones. “Un signo positivo", decía el cardenal tan sólo hace unos días, el 1 de abril.

 

El obispo auxiliar de La Habana, Juan de Dios Hernández, antes de presidir el vía crucis del pasado viernes santo, manifestó que las relaciones entre la Iglesia y el régimen cubano estaban "en un proceso de mayor entendimiento". Pues bien, ese mismo día empezaba a circular la noticia del cierre de la revista.

 

Ciertamente, no es una buena señal que desaparezca una voz eclesial que, desde el humanismo cristiano, pretendía facilitar la transición pacífica a la democracia en medio de la sociedad cubana.

 

En este momento, recordamos el mensaje de Juan Pablo II en enero de 1998: "Que Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba". Apoyamos su llamamiento para liberar a los presos políticos y su denuncia del embargo: "los embargos económicos son injustos, ya que los sufre el pueblo". Puede verse en El día de la cuenta.

 

Asimismo, esperamos que los dos millones de exiliados cubanos puedan volver a su patria y que los huesos secos (Ez 37) salgan un día a plena luz, una luz que entre por todas las ventanas.

 

Por lo demás, amigo Dagoberto, cuando falla el apoyo vaticano, siempre nos queda la Palabra: Mejor es refugiarse en el Señor que confiar en magnates...La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular (Sal 118).

 

Como sabes, lo cantamos aquí: "Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad"; y también: "unas espigas altas dispuestas para el pan, para un pan que en los siglos nunca fue repartido"... Esperamos que un día finalmente pueda coincidir en Cuba la buena noticia para los pobres (pan, educación, sanidad) con la liberación de los cautivos y la libertad de los oprimidos (Lc 4,18).

 

Jesús López Sáez, Comunidad de Ayala