LA FUNDACIÓN BETESDA EN LA JORNADA EUROSCOLA, ESTRASBURGO 23-4-2003

 

Jóvenes discapacitados psíquicos españoles participan en una jornada con cientos de jóvenes de diferentes países miembros de la Unión, para debatir sobre la idea de Europa y su futuro, en el marco del Parlamento Europeo de Estrasburgo  y del Año Europeo de las Personas con Discapacidad.

 

LA LLEGADA. Es una mañana soleada y cálida en Estrasburgo, con una luz tenue, diferente a la que cae a plomo sobre Madrid. Los oriundos aseguran que hacía meses que no tenían un día así. Los padres de los chicos de la Fundación Betesda dicen que ese buen tiempo lo han traído sus chicos desde España. En el hall del hotel empiezan las prisas y los nervios. Son las 7.50 de la mañana y los jóvenes, familiares y educadores de la Fundación van bajando poco a poco, puntuales a la cita con el autobús que les llevará al Parlamento Europeo a las ocho de la mañana. Los chavales lucen sus mejores galas, algunos de ellos con corbata y americana. Y no es para menos, hoy es un día importante para ellos, para la Fundación Betesda y para el conjunto del colectivo de disminuidos psíquicos: van a tener voz y voto en el corazón de las instituciones a europeas, el Parlamento. Nos encontramos con Isabel Mateo, de la Oficina en España del Parlamento Europeo. Mujer amable, educada, ayuda en todo momento a los chicos en lo que les haga falta.

En el trayecto, al fondo del autobús  se palpa la alegría de estos chicos. Han venido 16, repartidos mitad y mitad entre chicos y chicas, de entre 14 y 20 años con discapacidad mental no grave. Van cantando, bromeando, felices a pesar del madrugón del día anterior, del cansancio del viaje, del estrés de los aeropuertos, de las cinco horas de autobús que separan Bruselas de Estrasburgo (con parada en un prado para almorzar incluida). Una vez en el las inmediaciones del Parlamento, el jolgorio baja de intensidad. Se ve el moderno edificio  circular que lo alberga, resplandeciente bajo el sol por sus paredes de cristal. Por el micrófono del autobús les explican que es allí la meta de su viaje. Asombrados, al bajar del autobús se hacen la foto de rigor frente a la entrada principal. Es como una conquista: han llegado hasta aquí tras muchos esfuerzos, y van a poder estar en el centro del poder, donde estamos todos los europeos representados y donde se construye Europa; una Europa mejor e integradora es lo que los chicos vienen a reclamar. Este año 2003 es el Año Europeo de las Personas con  Discapacidad, que en España son alrededor de tres millones y medio de personas. Se quiere con ello sensibilizar a la opinión pública sobre los derechos  y los problemas de discriminación que sufre este colectivo, así como promocionar la igualdad de oportunidades y el derecho de los jóvenes con discapacidad a una educación de calidad. En este contexto, este año los Gobiernos europeos se comprometen a la adopción de medidas en materia de educación, empleo y atención sanitaria para lograr esos objetivos.

           

EUROSCOLA. Las jornadas de Euroscola se vienen celebrando desde 1989, y participan en ella anualmente unos 10.000 jóvenes de centros educativos de los países miembros de la Unión, de entre 14 y 19 años. En cada ocasión pueden participar un máximo de 626 jóvenes, el número de diputados que tiene el Parlamento Europeo. El programa Euroscola tiene tres finalidades básicas: dar a conocer el funcionamiento de la única Institución internacional hasta el momento que es elegida por sufragio universal; ofrecer una experiencia participativa real de la Europa Comunitaria donde debatir temas que preocupan al los jóvenes europeos (desempleo, medio ambiente, etc.); y mostrar la importancia del conocimiento de las lenguas en una Europa unida. Los jóvenes durante la jornada participan en grupos de trabajo multilingües donde ponen en común los temas que les preocupan y presentan unas conclusiones. En este caso, los temas eran cinco: “Democracia, derechos humanos y problemas sociales”; “Medio ambiente”; “Lugar de Europa en el mundo”; “Juventud”; “Futuro de Europa”. 

Para llegar hasta aquí, los centros educativos tuvieron que participar en el concurso Euroscola 2002, organizado por los países miembros de la UE, cuyo premio es esta visita, esta experiencia. En esta ocasión, el concurso se denominó “El Gran Juego del Euro”, con motivo de la entrada en circulación de la moneda única, y la finalidad de dar a conocer y hacer más familiar la utilización de esta moneda a los jóvenes. En España los convocantes fueron la Oficina del Parlamento Europeo, la Presidencia española de la Unión Europea, el Ministerio de Economía, la Sociedad Estatal de Transición al Euro, el Banco de España y el Instituto de la Juventud (INJUVE) apoyado por el Ministerio de Educación y Deportes de la Comunidad de Madrid.

 

FUNDACION BETESDA. La Fundación Betesda fue la ganadora española del concurso en la modalidad de Educación Especial. En mayo del 2002 tuvo lugar la entrega del premio en la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Esta entidad fue creada en 1994 por la comunidad cristiana de Ayala y por la Asociación de Padres y Tutores  Los Olivos. Con un sentido de análisis y crítica sobre la sociedad, observaron las carencias que rodeaban al mundo del discapacitado físico y psíquico en cuanto a la atención, el trabajo y su reinserción en una sociedad que los margina en muchos casos. Con la ayuda y el aporte económico desinteresado de esta comunidad y de entidades como la Fundación ONCE, Obra Social de Caja Madrid y las asociación Juan XXIII se crearon varias viviendas, pisos donde los discapacitados psíquicos podían hacer su vida de una manera autónoma o semiautónoma, compartiendo el día a día y las tareas cotidianas con otras personas con sus mismos problemas. La Fundación en un principio ayudaba a discapacitados del propio barrio, personas que tenían problemas de convivencia porque nunca habían estado en un centro adecuado y no habían recibido ningún tratamiento, o cuyos padres eran demasiado mayores como para poder darles la atención suficiente y adecuada. Ahora cuentan con varias casas tuteladas en Madrid. La mayor y más importante está en la calle Belisana, cerca de Arturo Soria. Se constituyó en  1999 y consta de dos plantas donde hay cuatro viviendas con una capacidad para doce personas por vivienda. Disponen de todo el equipamiento de una casa normal: salón, cocina (compartidos), dormitorios (generalmente de dos, aunque también los hay individuales y de más de dos), televisión, etc. Estas personas hacen allí sus vidas de una manera casi autónoma: tienen una vida propia.

La finalidad de la Fundación es el desarrollo y la integración social y profesional de las personas que padezcan deficiencias de carácter mental o físico, así como su educación, rehabilitación y tutela, sin ánimo de lucro. Para ello cuentan con organización, infraestructuras, equipamiento, espacios que nunca tendrían en sus casas, potenciando su independencia, su vida privada, su autonomía,  fomentando su responsabilidad (existen otras casas donde hacen su vida de manera completamente autónoma, como cualquier otro vecino de barrio)… en definitiva, mejorar la calidad de vida de estas personas. Y no sólo eso. Para la reinserción de una persona en la sociedad hace falta formación: la Fundación cuenta con un centro ocupacional donde los chicos trabajan en actividades como carpintería, jardinería, lavandería o cocina. En este sentido, se está trabajando en hacer un taller ocupacional, mas desarrollado, para poder dar una mejor remuneración económica a las personas que allí trabajen. Algunos de los chicos de Betesda están trabajando ya por los canales ordinarios en empresas, tras pasar por procesos de formación (alfabetización, apoyo escolar, etc.). Por lo general las empresas son reticentes a emplear a personas con discapacidad psíquica o física, a pesar de las facilidades económicas que les da el Estado si emplean a estas personas. Incluso las propias administraciones del Estado incumplen en algunos casos la ley que les obliga a emplear a discapacitados en un porcentaje del total de la plantilla. Posiblemente creen que no podrán realizar un trabajo con una disciplina y orden. Pero nada más alejado de la realidad: estas personas aprenden qué es la responsabilidad, la importancia del grupo, del trabajo en cadena, de la puntualidad, lo que es el trabajo bien hecho hasta el punto de superar a las personas “normales”. En la Fundación prefieren no hablar de ellos como deficientes, sino como personas con habilidades diferentes, con una capacidad extraordinaria para la convivencia, capaces de aprender un estilo de trabajo metódico y con perfección. 

Otros servicios de la Fundación son un club de ocio y tiempo libre, vacaciones organizadas, campamentos, zonas deportivas, escuelas de padres, formación a familias y programas de formación al voluntariado. 

 

EL JUEGO DEL EURO. Maria Ángeles Ramos Merino es la coordinadora de educadores y voluntarios de la Fundación Betesda. Maestra, pedagoga, terapeuta, logopeda y mujer entusiasta y vitalista fue la creadora del Juego del Euro que se mereció el premio Euroscola 2002 en la modalidad de Educación Especial.  La idea del juego surgió de la propia necesidad de adaptación  a la nueva moneda por parte de los chicos de Betesda. Ellos veían complicado el paso de la peseta al euro. Les generaba inquietud pensar que podrían ser engañados, o la dificultad en la  comprensión de cifras, cosas ambas que serían un obstáculo para la vida cotidiana de estas personas, contra su propia autogestión y desarrollo personal en comunidad y sociedad. Las personas con discapacidad psíquica pueden tener dificultad en la comprensión de acciones lógicas que otros comprenden de manera natural, sobre todo en cuestiones como la implantación del euro, nuevas cifras, décimas, céntimos, billetes... en las que todos hemos tenido algún problema. El Juego del Euro lo que hace es facilitar esa comprensión, a nivel manipulativo (uso de la moneda) y a nivel de identificación (las nuevas monedas están reproducidas en el juego). Para ello se presentan las relaciones que existen entre los diferentes tipos de monedas y billetes, facilitando la asociación de las fracciones de la moneda unidad (un euro) con distintos tamaños de monedas, como si se tratara de un puzzle. El euro, con forma de cuadrado se divide en cien partes, que corresponden a las monedas de céntimos. A su vez pueden juntarse formando otras monedas, de dos céntimos de euro, de cinco céntimos, de diez céntimos, veinte céntimos y cincuenta céntimos. La comprensión visual de la moneda se refuerza con la verbalización de la acción. Con esto los chicos se van familiarizando con el euro y sus submúltiplos. De ahí a los múltiplos es un paso sencillo, ya que sólo hay que aplicar el mismo esquema básico.

El juego se compone de réplicas de las monedas y billetes del nuevo sistema monetario, con su tamaño real, para facilitar la identificación. Con ellas y con la facilidad de su funcionamiento se pueden realizar experiencias casi reales de uso de la moneda, facilitando su comprensión no sólo a este colectivo, también a otros niños, ancianos, etc. Y es que los elementos didácticos son universales (tamaño, color, forma, sistema decimal) por lo que, tras unas traducciones elementales, puede ser usado por todas las personas que se tengan que adaptar a esta nueva moneda, es decir, las personas de la Comunidad Europea. Aquí reside su aspecto innovador e importancia: un juego para todos los europeos que promueve la unidad y la convivencia.

 

PARLAMENTO EUROPEO. “Para Europa, casa de todos los pueblos, esta estrategia didáctica del Juego del Euro…”. Así presentó Ana Domínguez de 21 años, a la Fundación Betesda cuando le llegó el turno ante los diferentes jóvenes que participaban en la jornada de Euroscola, tras poner en un panel que representaba la Comunidad Europea un punto de color amarillo en el lugar que Madrid ocupa dentro de la Península Ibérica. Ana, que fue una de las primeras en ingresar en esta Fundación, ahora realiza un módulo de Garantía Social, recibiendo en la Fundación por las tardes clases de apoyo y alfabetización. Y forma parte del Club de Ocio de donde salió la idea del Juego del Euro, junto con los demás chavales que forman este grupo.

Una vez se presentaron todos los miembros de los países europeos, se les entregó una encuesta con nueve cuestiones, sobre política (tener una constitución europea común a todos los países, un ejército, un presidente común, etc.), ciudadanía, educación (información de la Unión Europea  en los colegios e institutos, programas escolares a nivel europeo…). Después se  procedió a una votación, como si de un caso real de sesión plenaria se tratara. Los padres de los chicos estaban emocionados: sus hijos, iban a participar junto con los demás jóvenes europeos en la votación; aunque alguno echó en falta varias cosas, alguna importante, como un traductor al castellano, o que se hubiera incluido alguna cuestión sobre discapacidad en el sondeo, teniendo en cuenta que estamos en el Año Europeo de las Personas con  Discapacidad. Pero la emoción de que tuvieran la oportunidad de votar veló las críticas.

Tras la comida se formaron los grupos de trabajo en torno a cinco temas. Los chicos de Betesda participaron en ellos junto con jóvenes de otras cuatro nacionalidades distintas, tutelados por un grupo de españoles de un instituto de Íjar, en Teruel, que también participó en la jornada, presentando las propuestas que habían estado elaborando desde hacía unos meses.

En el primer tema, “Democracia, derechos humanos y problemas sociales”, los jóvenes de Betesda presentaron propuestas como un único presidente elegido por sufragio universal de todos los ciudadanos de la Unión; dar verdadero poder ejecutivo a la Comisión Europea, un verdadero Gobierno trasnacional que estuviera por encima de los estados nacionales que forman el Consejo Europeo, ya que estos actúan más por sus propios intereses nacionales que por los comunes a los ciudadanos de la Unión; la creación de un sistema de comunicación fluido entre el Parlamento Europeo y los ciudadanos, a través de publicaciones o de Internet. Esta herramienta serviría también para realizar un sistema de consultas o referéndums rápidos y frecuentes, para que los ciudadanos tuviesen verdadera participación en decisiones que les afecten en su vida cotidiana; promover la igualdad de todos los ciudadanos europeos. Y la creación de un  censo europeo y de un documento de ciudadanía europea.

“Medio ambiente” era el segundo grupo de trabajo. En este tema hicieron hincapié en la promoción y uso cada vez mayor de energías renovables, en la creación de una red europea de parques naturales, creando “guías europeas” para el conocimiento de ellos. Y educar a los jóvenes dándole gran importancia a la ecología, para formar una conciencia colectiva en este sentido.

El tercer grupo de trabajo se denominaba “Lugar de Europa en el mundo”. Los chicos de la Fundación captaron la importancia de que la Unión Europea tenga una voz única en materia de política exterior, y así lo propusieron. Esta política la pensaron de manera que tuviera unos límites, fijados por una Constitución Europea: nunca sería agresiva o imperialista, y fomentaría siempre la democracia. Pensaron en la necesidad de un  ejército europeo, para casos de crisis humanitarias, siempre bajo la Constitución Europea y la legalidad internacional. La lucha por una globalización justa y no reglada únicamente por la economía, sino también por los derechos sociales sería el camino que estos chicos vieron para que la Unión Europea orientara sus esfuerzos para proponer una reforma de la ONU, en todas sus instituciones: eliminar el derecho a veto y la creación de un impuesto mundial para el desarrollo de los mas pobres.

El cuarto grupo se dedicaba a la “Juventud”. Desde Betesda piensan que habría que fomentar la educación intercultural para lograr un conocimiento amplio y real de lo que es la realidad de la Unión Europea, de sus gentes, lugares y culturas, diferentes pero bajo un mismo paraguas de unidad. Estos chicos han pensado muy acertadamente que así es como se crearán generaciones de ciudadanos con la idea de Europa como una unidad. Para solucionar problemas como el trabajo y la vivienda, problemas que acucian y castigan a la juventud, pensaron en crear un programa subvencionado de trabajos en prácticas en segundos países, persiguiendo y castigando los contrato precarios y los abusos de los contratos en prácticas, así como la creación de un fondo europeo de viviendas con alquileres baratos para aquellos jóvenes que se quisieran independizar.

Y el último grupo de trabajo era “El futuro de Europa”. Desde Betesda se lanzó la idea de una Europa más democrática, la cesión de soberanía de los estados a favor de las instituciones comunitarias, que tendrían que ser elegidas por sufragio universal. Y pensaron que el proyecto europeo no puede ser cerrado a unos cuantos países, sino un proyecto abierto a otras naciones, que cumplieran requisitos indispensables como la democracia. Comercio libre pero justo, y la solidaridad con las regiones mas necesitadas son aspectos que también se propusieron para un futuro europeo. Pensaron en una Europa que debe ser modelo, núcleo y motor de un proyecto más ambicioso: un futuro gobierno mundial basado en el derecho, la justicia y la igualdad de todos los ciudadanos del mundo.

La jornada acabó con la puesta en común de las propuestas de los diferentes grupos de trabajo: una juventud preocupada por su futuro y por el de sus semejantes, comprometida con los derechos, la justicia, la igualdad, la democracia…por el medio ambiente, por la educación y la información. Los chicos de Betesda aportaron su grano de arena, su punto de vista, que no difiere tanto del resto de jóvenes europeos de su edad. Quizás porque no son tan diferentes, tienen las mismas necesidades  de educación, trabajo, vivienda, autosuficiencia.

La participación de todos estos jóvenes parece poner de relieve la necesidad del concurso de todos los ciudadanos para hacer posible el futuro de una Europa unida, que tienen  que apoyar esa construcción para que se realice; Betesda era el lugar, la piscina donde según los Evangelios Cristo sumergió al paralítico y se produjo el milagro de su curación. Sin esa mano que ayuda al discapacitado, este no adquiere autonomía, al igual que Europa no será unidad sin unos ciudadanos concienciados que apoyen este proyecto.

 

Madrid 7-5-2003

Francisco Lorente Granados, fotógrafo e historiador del Arte.