CARTA AL DIRECTOR

Estimado director: En relación con la carta de Giusseppe Corigliano, publicada el 11-1-04 en L’Opinione della Domenica, me parece oportuno precisar que la fuente utilizada es, para mí, fiable y es la siguiente: "Los periodistas chilenos Jaime Rojas y Franz Vanderschueren aseguran que en una conferencia, donde se habló de la sangre esparcida en el país, el futuro santo llegó a afirmar: Yo os digo que aquella sangre es necesaria". La información fue dada a conocer por Carlos Santos en la revista española Cambio 16 (16-3-1992).

Es posible que al actual prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, le falle la memoria. Sin embargo, seguramente recordará hechos más recientes.
Cuando Pinochet fue detenido en Londres a petición de la justicia española por los crímenes cometidos durante su dictadura, la mediación del Vaticano en favor de Pinochet se gestó en Roma en la sede del Opus Dei, con participación del propio Echevarría (ver El País, 21-2-1999).

El asunto en cuestión encaja perfectamente con la trayectoria de Escrivá, fundador del Opus Dei. Cuando el arzobispo de Milán, Giovanni Battista Montini, luego Pablo VI, protestó ante el gobierno español por la condena a muerte del dirigente comunista Julián Grimau, Escrivá lo consideró "una injerencia intolerable en los asuntos españoles" (A. Moncada, Historia oral del Opus Dei, 1992). O sea, aquella muerte también fue necesaria.

Al parecer, también lo fue la guerra civil española, guerra fratricida, declarada al gobierno legítimamente elegido. Dice Escrivá en su libro Camino, que terminó de escribir en Burgos en el Hotel Sabadell, donde se había instalado el estado mayor de las tropas franquistas: "La guerra tiene una finalidad sobrenatural... Es el obstáculo máximo del camino fácil. Pero tendremos, al final, que amarla, como el religioso debe amar sus disciplinas" (n. 311).

Señor director, a muchos todo esto nos parece escandaloso. No podemos comulgar con ruedas de molino. Le saluda atentamente, Jesús López Sáez.

 


Caro Direttore,

in un’intervista a Jesus Lopez Saez su Papa Luciani del 14 dicembre scorso, l¹intervistato attribuisce a San Josemaría Escrivá un¹affermazione positiva verso la repressione dei tempi di Pinochet.

Le sarei grato se mi consentisse di affermare che una notizia del genere non solo non è vera ma non è verosimile. Ho parlato con Mons. Echevarria, attuale Prelato dell¹Opus Dei, che era presente in tutti gli incontri che il Fondatore ebbe durante la permanenza in Cile nel 74, e mi ha confermato che le parole attribuitegli nell¹articolo sono false. San Josemaría parlava solo di Dio e sosteneva coloritamente che il sacerdote deve stare con le braccia aperte dove possono entrare quelli di destra, di sinistra, davanti e di dietro. Era un difensore della libertà e della concordia fra gli uomini e si schierava decisamente dalla parte di chi patisce qualsiasi forma di aggressione.

Mi affido alla Sua cortesia per questa precisazione.
Sono lieto di aver l¹occasione di comunicare con Lei che conosco da tanti anni.

Con i migliori auguri di buon lavoro


Giuseppe Corigliano