Internacional


Los observadores de la ONU muertos pidieron diez veces el cese del ataque.
Annan tacha de «aparentemente deliberado» el bombardeo israelí que mató a cuatro empleados de Naciones Unidas Olmert dice que se trató de un error y ordena una investigación

BAJAS. Un soldado israelí herido es conducido al hospital de Haifa bajo la atenta mirada de sus compañeros. / REUTERS

PEDRO RODRÍGUEZ/CORRESPONSAL. WASHINGTON

 

Los cuatro observadores militares de la ONU que perdieron la vida la noche del martes durante los intensos bombardeos israelíes habrían llamado hasta diez veces en el plazo de seis horas para hacer saber a sus contactos con las fuerzas atacantes que se encontraban en mitad de la línea de fuego. Según un informe preliminar de Naciones Unidas, en cada ocasión, un oficial israelí habría prometido un alto en la ofensiva en la que finalmente sucumbieron los cuatro miembros de Finul, la fuerza de observadores desplegada de forma interina desde hace 28 años.

El incriminador informe indica el uso de munición de precisión y la gradual acumulación de impactos en un perímetro de un kilómetro en torno al puesto de observación de la ONU en la localidad de Khiam, al sur de Líbano. Durante la jornada del martes, se habrían llegado a registrar las detonaciones de diecisiete bombas de aviación y doce cargas de artillería. Continuadas salvas que, en al menos cuatro ocasiones, habrían alcanzado el puesto de Naciones Unidas hasta culminar en la absoluta destrucción del búnker donde se encontraban refugiados cuatro observadores de nacionalidades austriaca, canadiense, china y finlandesa.

El secretario general de la ONU, en una declaración especialmente crítica, llegó a hablar de «un ataque aparentemente deliberado» ante los representantes de una veintena de países y organismos internacionales reunidos en Roma para la conferencia sobre Oriente Próximo. Mientras, Israel insistía en un casi inevitable error dentro de un fluido campo de batalla

 

Garantías

Según Kofi Annan, «este coordinado ataque aéreo y artillero sobre un puesto de Naciones Unidas largamente establecido y claramente marcado ha ocurrido a pesar de las garantías personales que me proporcionó el primer ministro de Israel». Criticas de premeditación rechazadas por Ehud Olmert, quien ha ofrecido sus disculpas. El primer ministro israelí expresó a la ONU su «profundo pesar» por lo ocurrido y prometió ordenar a las autoridades militares una investigación de las causas del incidente. El mandatario aseguró que informará a Annan sobre el resultado de la misma.

Por su parte, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, calificó de «inexplicables» las circunstancias en las que murieron los cuatro soldados. En una rueda de prensa en Jerusalén, Egeland insistió al respecto en que los observadores «estaban a quinientos metros de las posiciones» de la milicia chií libanesa Hezbolá que eran objetivo de la aviación israelí, por lo que «es inexplicable que pasara lo que pasó».