EL CASO ORLANDI

 

 

Sótano de via Pignatelli, 11 (Ansa)

El caso de Emanuela Orlandi, la joven desaparecida en Roma el 22 de junio de 1983, fue archivado en 1997 por falta de pruebas, pero ha sido reabierto por las declaraciones que hizo en el pasado mes de marzo Sabrina Minardi, testigo principal. Minardi ha sostenido ante los magistrados que la joven fue secuestrada y asesinada por su marido, Enrico de Pedis, cumpliendo órdenes de monseñor Marcinkus. Su cadáver fue arrojado dentro de una bolsa en una hormigonera, situada en el litoral romano (en Torvaianica).

El director de la sala de prensa vaticana, Federico Lombardi,  lamenta la divulgación de  "noticias  infamantes, que afectan a una persona muerta hace tiempo, sin posibilidad de defenderse", "no se pretende en modo alguno interferir la acción de la magistratura", "pero no podemos sino lamentar...la amplísima divulgación de informaciones reservadas, no sometidas aún a verificación, procedentes de un testimonio para nosotros de valor extremadamente dudoso".

Casada en 1979 con el futbolista Bruno Giordano, Minardi se unió en 1982 a De Pedis, llamado Renato o Renatino, jefe de la banda de la Magliana que –tras ser asesinado el 2 de febrero de 1990- fue sepultado en la basílica romana de San Apollinare , como si fuera un santo. En los años que estuvo a su lado, Minardi vio pasar ríos de dinero y de droga. Desintoxicada de la cocaína, actualmente se encuentra en una comunidad terapéutica en Trentino. 

Derribando un muro, la policía ha descubierto una estancia con baño en las galerías subterráneas de Vía Pignatelli, 11. Allí, según Minardi, estuvo secuestrada Emanuela y allí se ha constatado un mayor consumo de energía eléctrica en los meses que siguieron a su desaparición.  

El 14 de marzo pasado, Minardi vio en el programa Chi l'ha visto la intervención de Antonio Mancini , un arrepentido de la banda de la Magliana. Al escuchar una llamada anónima, que llegó a la redacción del programa, dijo Mancini: "Reconozco la voz de 'Mario', es de un asesino al servicio de De Pedis". Esto fue lo que impulsó a Minardi a presentarse a los magistrados para comunicar lo que sabía. 

Por ejemplo, esto: "Renato me llevó a comer a un restaurante de Torvaianica, de Pippo (Caló, el jefe de Cosa Nostra)... Tenía una cita con Sergio (su chófer), el cual llevó a aquel niño, Nicitra (desaparecido en 1993). Llevó, dice él, el cuerpo de Emanuela Orlandi. Yo no sé lo que había en los sacos, porque permanecí en el coche. En cierto momento pusieron en marcha la hormigonera. Vi a Sergio con un saco cada vez...después pregunté a Renato: Eh, pero ¿qué había dentro de aquel saco? Ah, contestó, es mejor matarlas pronto, quitar pronto las pruebas".

Y esto: "Recuerdo que una vez, Renato llevaba siempre grandes bolsas de dinero a casa,...contó mil millones y el día siguiente lo llevamos a Marcinkus. A monseñor le conocí en una cena con Renato".

Y lo otro: "Yo fui a cenar a casa de Andreotti con Renato. El coche de la escolta abajo, Renato buscado... Obviamente delante de mi no hablaban... Dos veces...fuimos..eh...acogida al máximo. Estaba también la señora...la mujer" ( Corriere della Sera, 24-6-2008).

Minardi habló también en noviembre de 2006 en una entrevista del programa Chi l'ha visto sobre los contactos de Renato: "conocía a Gelli, Renato estaba inscrito en la P2, conocía a Pippo Caló (el cajero de Cosa nostra) y una vez fuimos a su casa de Palermo; una vez, fuimos invitados por Flavio Carboni y allí estaba Roberto Calvi, me presentaron a Marcinkus. Calvi puso a mi disposición su avión para llevar a París a mis padres que estaban enfermos".  

Por su parte, Günter Bohnsack, que fue coronel de la República Democrática Alemana, ha manifestado lo siguiente: “Los mensajes enviados a Italia, escritos en turco o en un italiano aproximativo, salían de mi despacho. Pedíamos la liberación de Ali Agca, y un intercambio con la joven. Pero era un truco para desviar la atención de los búlgaros, que entonces estaban en el punto de mira. Nos lo había pedido no sólo Sofía, sino directamente Moscú”

Natalina , hermana de Emanuela Orlandi, dice en una entrevista publicada en el diario italiano La Repubblica : "Estoy convencida de que la señora Minardi dice la verdad. A veces confunde las fechas. Pero, creo, quiero creer, que su confesión es sincera", "lo que no me explico es por qué cuenta ahora lo que sabe y por qué no lo ha contado antes".

No sólo Minardi relaciona el secuestro de Emanuela con la banda de la Magliana. "El mismo día de la desaparición lo hizo un policía”, afirma Natalina. “Dos horas después de la desaparición estábamos ya en el primer distrito de policía para hacer la denuncia. Nos convocaron el día después y nos encontramos con un retrato robot que había sido diseñado con la colaboración decisiva del vigilante urbano que estaba de servicio junto al Senado. Había visto a mi hermana mientras hablaba con un hombre a bordo de un BMW. Cuando apareció el perfil, el policía tuvo un sobresalto, exclamó: "Pero este es De Pedis". Después sacudió la cabeza y dijo que era imposible, porque se encontraba en el extranjero", "yo ni siquiera sabía quién era De Pedis. El retrato robot era tan preciso que señalaba al instante al autor del probable secuestro. Todos saben que las primeras 24 horas de investigación son decisivas para resolver un caso. Si hubiera habido voluntad, estoy segura de que Emanuela podía haber sido encontrada".

"Mi padre, dice Natalina, estaba convencido de que mi hermana era víctima de un juego que nos superaba. Cuando llamó, el americano dijo ser amigo de Mario y de Pierluigi, los que habían llamado primero. Era un modo de dar a entender que se trataba de la misma gente. Hoy, cuando lo pienso, la relación con la banda de la Magliana es evidente. Entonces era difícil, imposible", "Emanuela ha sido víctima e instrumento de un chantaje para poner en dificultad al Vaticano", "el motivo no lo sé, pero si ha sido secuestrada por la banda de la Magliana, con lo que esta banda significa y por las implicaciones que ha tenido, quizá se entiende también el motivo".

El juez Otelo Lupacchini, que ha investigado la banda de la Magliana y el caso Calvi, considera una "fantasía" la posibilidad de que Marcinkus ordenara el secuestro de la joven Orlandi. En su opinión es más plausible que la secuestrara la banda de la Magliana "por encargo de Cosa Nostra", para así tratar de presionar al Vaticano e intentar recuperar el dinero que Calvi les había hecho perder con la quiebra del Banco Ambrosiano (El Mundo , 29-6-2008). Más información, ver El día de la cuenta , capítulo 10.

      

Jesús López Sáez