PILAR BELLOSILLO (1913 - 2003)

 

With sadness we report the death of Pilar Bellosillo, WUCWO President from 1961 to 1974, and President of the Conference of ICOs. Born in Madrid December 22, 1913, she died in the same city January 2nd, 2003.It is with gladness we celebrate the life and work of this great Catholic laywoman.

 

 

 

 

"Nueva imagen de mujer en la Iglesia", just published in Spanish, Ediciones de la ACE, Accion Catolica Española, 2004

Alfonso XI, 4, 4° - 28014 Madrid -Spain

 

Authors: Mary Salas Larrazabal, President of the Forum for Women studies, former convenor of the WUCWO Commission on Education (1968-1974), and Teresa Rodriguez de Lecea, Dortor in philosophy and expert on women studies.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi Camino con y en la Iglesia
Por Pilar Bellosillo. Presidenta de la UMOFC (1961-1974).

Todo lo que he vivido en la Iglesia, ha constituido para mí una permanente fuente de riquezas. "...El agua que yo le de, se convertirá en él en fuente de agua que brota para la vida eterna…" (Jn, 4, 14) Descubro, siendo muy joven, que mi fe no es un privilegio para mi sola, sino una gracia que debo compartir, y que -si estoy en la Iglesia- no es sólo para beneficiarme de ella, sino para ponerme así a su servicio. Entro -siendo estudiante- en la Acción Católica de mi Parroquia. Nuestra espiritualidad se inicia muy pronto, a1imentada por fuentes muy ricas: el Evangelio, los místicos castellanos -Teresa de Jesús, Juan de la Cruz-.
La guerra civil fue, para cuantos la vivimos, una experiencia muy dura. Una vez terminada, había mucho que reconstruir. Es el momento en que tomo el compromiso de dedicarme al apostolado; compromiso que va a durar toda mi vida. Es el comienzo de mi aventura personal apasionante, que aún no se ha detenido. En este momento de mi vida, todo lo que yo he recibido se vuelve "contra mi". Todo eso que he recibido, son los talentos que he de poner al servicio de los demás. Porque se trata de mí; se trata de mi propio proyecto personal, que otros no pueden hacer en mi lugar. Estoy segura de que ese es mi camino. No sé dónde me va a llevar; pero se que hay Alguien que me conduce, y me entrego a El. No fuerzo las cosas; será siempre así. Estoy atenta a las "señales", a las llamadas, a las "evidencias". No diré nunca "no" a una nueva llamada para un nuevo compromiso. Es mi pacto con el Señor. Si es El -el que me llama-, El se compromete a ayudarme. Soy muy consciente de que no soy ni más inteligente, ni más fiel que tantos otros…; absolutamente no. Pero tengo confianza en su Palabra. Hoy, con profunda alegría y agradecimiento, puedo proclamar que El es fiel; que cumple lo que dice…, y que no me ha fallado nunca. No se trataba de entrar en un Instituto Religioso, no era esa mi vocación; sino de vivir mi Bautismo, que es la "fuente" de esta vida maravillosa... Por el Bautismo, yo he entrado en la familia de Dios.... He entrado en su Iglesia. Poco a poco, se irá "iluminando" esta vocación de "cristiana laica".
El Concilio que viví desde dentro -como auditora- sería un Pentecostés para la Iglesia, y nuestro personal Pentecostés… un estallido de luz. Progresivamente, y "a la medida del Don de Dios...", se irá iluminando el misterio eclesial y cristiano; nuestra gran dignidad y responsabilidad. Y, gracias a la Iglesia, gracias a la UMOPC, yo he podido hacer camino con otras mujeres -con otros cristianos, con otras personas- de regiones, de culturas y de condiciones diferentes: ¡qué gran riqueza! Mi gran vocación se va dibujando progresivamente; será la de estar al servicio de los otros; al servicio de su realización como personas, y como cristianos. Estar al servicio de los designios de Dios en el mundo... ¡Encargarse de la historia de la causa de Dios....! He aquí la inaudita vocación del cristiano. ¡Nosotras, las mujeres!, somos las protagonistas de ese momento histórico, caracterizado por el despertar de la conciencia femenina en el mundo (años 50-70). Es el comienzo de nuestra "liberación". Hay que estimular, y ayudar al desbloqueo de una opinión de siglos. Hay que liberar el potencial de riquezas del que somos portadoras. Hay que pensar en el mundo entero, al servicio de esta enorme empresa de humanización. Y, para ello, ¡qué posibilidades tan providenciales nos proporciona la UMOFC! Yo no olvidaré nunca -las veo frente a mi- los rostros de Teresa, de Odile, de Simone, escuchando a Yvonne Peelle Douel: "…no debemos estar esclavizadas por nuestro sexo..., somos el ser humano con el hombre.... Somos imagen de Dios..., tenemos igual dignidad... La maternidad no es lo que nos define..., debe integrarse en nuestra gran vocación que es la de realizarnos plenamente como personas..." En los ojos de mis amigas apareció un resplandor, que manifestaba una profunda transformación interior...; era como "un nuevo nacimiento"... Era, sin duda, su experiencia de liberación en Jesucristo... El, que ha venido a liberar al hombre, a la mujer, "encadenados" por las consecuencias del pecado… La evolución en la vida de las mujeres ha supuesto para la UMOFC un verdadero desafío al que se ha esforzado en responder. Este trabajo ha sido prioritario -y se ha llevado con rigor- para poder dar a ese desafío una respuesta eficaz. En el Post-Concilio (1966), se lanzaron -en todas las regiones del mundo- unas encuestas sobre la libertad de la mujer en la familia, en la sociedad y en la Iglesia. Las respuestas, revelaron realidades y situaciones sorprendentes: las mujeres mostraban una creciente sensibilidad, una toma de conciencia nueva, sobre situaciones de discriminación, de dependencia, así como, en ciertos casos, de marginación y de opresión. Estos hechos sensibilizaron fuertemente a la UMOFC y, a partir de ahí, surgió un plan de acción orientada a hacer evolucionar esas situaciones inhumanas.
Este es el momento del gran Congreso del Post-Concilio que se celebra en Roma, en la misma ocasión que el de todos los seglares (1967). Con respecto a la Iglesia, y teniendo en cuenta que (en la encuesta) la mitad del Pueblo de Dios aparecía pasivo, y tutelado por la otra mitad, se tomó la decisión de ser, honradamente, una conciencia crítica, desde dentro de la Iglesia. Una de las primeras realizaciones concretas, fue la celebración de un Coloquio sobre la mujer en el Derecho Canónico (1969). Se elaboró un Memorandum con peticiones concretas, que fue presentado a la Comisión de la Revisión del Código. Pero lo que el Coloquio demostró fue que, lo verdaderamente importante y grave, era la concepción tradicional que la Iglesia ha tenido de la mujer. Efectivamente, a la mujer se le ha visto -y se le considera- en función del hombre, e inferior a él, y la doctrina está elaborada desde el punto de vista del hombre. Existe, por lo tanto, un orden jerárquico entre el hombre y la mujer. Hay que liberarse de esta doctrina tradicional, porque, entre otras grandes razones, esta doctrina está fundada sobre teorías científicas que hoy ya no son válidas. La posibilidad de confrontación de todos estos trabajos e investigaciones, realizados por mujeres de culturas diferentes -a nivel mundial-, permitió a la UMOFC, el establecer las líneas de fuerza de un feminismo humanista, y, a partir de ahí, se elaboró un proyecto de educación como proceso de liberación (Torhout 1970). Pero no se trata solamente de las mujeres. La descolonización de las regiones del tercer mundo, la situación de los pueblos del subdesarrollo, del hambre... de la pobreza, estimuló una solidaridad nueva entre todos los que padecen diferentes formas de injusticia, de marginación y de opresión, Y, en la medida de sus posibilidades, las mujeres de la UMOFC amplían sus propios objetivos, adoptando otro, más amplio y más global: el de trabajar por una sociedad más justa y más humana (Dar-Es-Salaam 1974).
Ecumenismo: a partir de la última sesión del Concilio, la UMOFC se abre a la dimensión ecuménica y se integra en ella plenamente. Sus programas y sus actividades, desde entonces, se realizan en colaboración con los grupos femeninos de otras denominaciones cristianas. Yo he vivido -gracias a la UMOFC, gracias a la Iglesia- todo esto, y aún mucho más…, con lo que se podrían llenar muchas páginas. Y, repito, lo he vivido con muchos cristianos... Mi vida con los "otros", ha constituido para mi un proceso de sucesivos " descubrimientos ": de fe en fe…, de claridad en claridad... Tengo conciencia de haber hecho un largo camino, yendo siempre hacia delante, y puedo identificar a Jesucristo en mi propio "éxodo" hacia esta tierra de libertad, de dignidad y de justicia.... Al dejar mis compromisos con la UMOFC, he buscado..., y he encontrado una comunidad eclesial en la que se vive la Iglesia renovada del Vaticano II. Ahora, el sentido de mi vida se concentra en vivir y trabajar por la renovación de la Iglesia: Pueblo de Dios..., y siempre abierta a las llamadas del Espíritu allí donde me lleve.


Pilar Bellosillo