NO PERDAIS LA CALMA
- El nuevo papa, Joseph Ratzinger, tiene fama de conservador.
Por lo que se ve, su elección ha supuesto alegría para los conservadores y
decepción para los progresistas. Fuera por lo que fuera, en medios conservadores
se daba por segura su elección antes del cónclave: “No eran previsiones, sino
certezas. No había otro cardenal de su estatura”, dice Giovanni María Vian,
profesor de La Sapienza de Roma (ABC, 21-4-05).
- Sin embargo, puede haber sorpresas. Así lo piensa
el cardenal Martini, considerado representante de los progresistas durante
el último cónclave: “Nos va a sorprender”. Durante el Concilio Ratzinger fue
un teólogo renovador. Como obispo y como cardenal fue elegido por Pablo VI.
Es verdad que el nuevo papa ha sido el brazo derecho de Juan Pablo II en la
Congregación para la Doctrina de la Fe, pero no ha elegido el nombre de Juan
Pablo III, sino el de Benedicto XVI. La referencia a San Benito, patrón de
Europa, parece insuficiente. Hay que acudir a la figura de Benedicto XV (1914-1922)
para ver qué puede significar la sorprendente elección de su nombre papal.
- Benedicto XV afrontó dos problemas: el de la primera
guerra mundial y el del integrismo. En cuanto a la guerra se opuso a ella,
la consideró una “matanza inútil”, resistió a la exaltación nacionalista que
le llegaba de los diversos frentes y adoptó medidas para mejorar la situación
de los prisioneros, de los refugiados y de los deportados. El Vaticano funcionó
como una segunda Cruz Roja. Ante las guerras actuales, habrá que ver qué actitud
adopta el nuevo papa.
- En cuanto al integrismo, en su primera encíclica
(Ad beatissimi, 1-11-1914), Benedicto XV ordenó claramente a los integristas
poner fin a sus campañas de denuncias inconsideradas. Desmanteló el espionaje
vaticano (Sodalitium pianum, de monseñor Benigni) que durante el pontificado
de Pío X se había ido tejiendo para denunciar a los curas sospechosos de modernismo.
El propio Angelo G. Roncalli, futuro Juan XXIII, fue denunciado como modernista.
En este sentido, el nuevo papa tendría mucho que desmantelar.
- En el campo ecuménico, Benedicto XV creó la Congregación
para las Iglesias de rito Oriental (1-5-1917) con el afán de respetar más
las tradiciones propias de las Iglesias uniatas. Con este espíritu se fundo
en Roma el Instituto Pontificio Oriental en octubre de 1917. Benedicto XV
esperaba facilitar así la unidad con las Iglesias separadas de Oriente. El
nuevo papa se propone como objetivo trabajar por la unidad de los cristianos,
"la reconstitución de la unidad plena y visible de todos los seguidores
de Cristo". La recuperación de la unidad perdida es uno de los grandes
objetivos del Concilio Vaticano II.
- Ratzinger es un gran teólogo, más dogmático que bíblico.
En el libro Los sacramentos de la Iglesia (Herder 1977), escrito en
colaboración con J.Auer, el teólogo Ratzinger recogió la respuesta del papa
Nicolás I a los búlgaros (s.IX), cuando estos le dicen que en su país hay
quienes no se casan por la Iglesia y le preguntan qué deben hacer, y el papa
les responde: Si hay consentimiento matrimonial, hay matrimonio (D 334).
- El propio Hans Küng, que tuvo enfrentamiento personal
con Ratzinger, pide para él un voto de confianza. El teólogo J.I. González
Faus recuerda al nuevo papa que el servicio de Pedro tiene sus exigencias:
"Este es uno de los rasgos que me parecen más importantes de toda la
parafernalia de estos días pasados”. Entre otros aspectos, “Pedro plantó cara
a las autoridades afirmando que es menester obedecer a Dios antes que a los
hombres (Hch 5,29). Esta frase, tan fuerte como peligrosa (por lo que podemos
manipularla los humanos)...te pediría que no la olvides nunca: porque hoy
es imposible ejercer un servicio cristiano sin plantar cara a los poderes
de este mundo; y porque es muy posible también que algunos de tus fieles crean
que deben acogerse a ella para decirte algo”.
- Entre sus primeras decisiones, el nuevo papa ha confirmado
a los altos cargos de la curia de Juan Pablo II. Y, de forma especial, como
Secretario de Estado, al cardenal Angelo Sodano, amigo del ex dictador chileno
Augusto Pinochet. La noticia revela continuidad y suscita perplejidad. En
su último libro Memoria e identidad Juan Pablo II decía haber tenido
la oportunidad de experimentar personalmente las “ideologías del mal”, el
comunismo y el nazismo. Sin embargo, determinadas afinidades con sistemas
totalitarios más recientes manifiestan que falta memoria o falta identidad.
- El 24 de abril, en el inicio solemne de su pontificado,
el nuevo papa dice en su homilía: “Mi verdadero programa de gobierno es no
hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda
la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor”. ¡Ojalá
sea así! En este momento, dice González Faus al nuevo papa, "todos los
que tenemos la inmensa fortuna de creer en Jesucristo queremos salirte al
encuentro con aquella oración incesante de la Iglesia primera, que consiguió
que a Pedro se le cayeran las cadenas de las manos" (El País,
20-4-05).
- En cualquier caso, el día 24, se leía en todas las
iglesias (menos en la celebración vaticana) un pasaje de la primera carta
de San Pedro, en la que se nos invitaba a acercarnos al Señor, que es “la
piedra viva desechada por los hombres”, la “piedra angular”, “el que crea
en ella no quedará defraudado” (1 Pe 2,4-9). El pasaje del Evangelio venía
a decir lo mismo. Si hemos experimentado decepción estos días, el Señor nos
anima: “No perdáis la calma, creed en Dios, creed también en mí” (Jn 14,1-12).
Esto es fundamental ahora y siempre, pase lo que pase.
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