MORAL Y SIDA

 

JOSÉ IGNACIO CALLEJA, profesor de Moral Social Cristiana

VITORIA

 

ECLESALIA, 20/01/05.-

Juan Antonio Martínez Camino habla con la cautela de un portavoz de Obispos. Se le nota, sin embargo, que es un hombre con ideas propias y, a veces, se le cuelan "cosas", cuyo fondo o forma es poco conveniente en su boca. Esta vez se refirió al uso del condón y pareció decir que se podía tolerar «en un contexto de prevención integral y global del SIDA». Así lo entendimos todos. Dicen que no le interpretamos bien, pero así sucedió. Ahora ha tenido que explicarse mejor, es decir, corregirse.

Yo soy un hombre de Iglesia y debería entender todo esto. Pero, no, mentiría si dijese lo contrario. La Iglesia está acostumbrada a que nos callemos. Craso error, porque el silencio deja un rastro de malestar y pasotismo, y luego pasa lo que pasa. La gente nos ve como una reliquia o como un actor con el consabido papel en el gran teatro del mundo. Todo, menos una comunidad razonablemente digna, libre, razonadora y compasiva. Bueno, allá cada cual con su conciencia. Martínez Camino esta vez decía una cosa moralmente muy razonable. Si a él no le han dejado, él sabrá lo que debe hacer, pero nosotros, mucho más al fondo y abajo, sabemos que la verdad moral cristiana estaba cerca de su boca.