Manolo, amigoUna palabra muy importante para Manolo era la de amigo, con un significado tan profundo o más que el de hermano. Así lo comunicó e hizo sentir en más de una ocasión a distintos miembros de la comunidad de la Palabra, de la comunidad de Tenerife y en su trabajo, sellando este sentir durante su enfermedad y su muerte. Un día antes de ser operado, cuando estábamos en la capilla del hospital celebrando la unción de Manolo, llegó en ese momento un amigo suyo de trabajo que lo venía a visitar. Su presencia fue acogida como un regalo del Señor porque tiempo atrás Manolo, considerándolo amigo, le anunció la palabra del Señor. Ese día descubrimos la presencia del Señor haciéndose presente en la emoción de Manolo y en la paz que sentíamos sus acompañantes. Manolo comenzó a interesarse por la palabra del Señor gracias a su esposa Paqui. Ella asistió a unos cursos de Educar en la fe que fue impartido en su barrio por miembros de la Comunidad de la Palabra. Una vez concluido el curso, continuaron reuniéndose en el colegio y en la Iglesia del barrio. Manolo de oídas, a través de Paqui, compartía lo que pasaba en el grupo, pero no se decidía a ir. Con el tiempo el grupo se disolvió. Un día que iba paseando, Manolo se encuentra con un miembro de los que llevaban el grupo y le pregunta por qué ya no se reúnen en Malpais y le invita a hacerlo en su casa. En el grupo que comienza en su casa empieza a escuchar que Dios habla en los acontecimientos de nuestra vida y que al abrir la Biblia el Señor te puede dar respuesta a lo que estás viviendo o pensando. Esto no lo tenía nada claro en sus comienzos y pensaba: "esta gente tiene la Biblia marcada". Pero aún así sí que creía la experiencia del Señor que los demás contaban. Así estaba Manolo cuando una noche Paqui le comunica que tiene un dolor en un pecho y le pide que mirando una pequeña guía informativa que le habían dado en la calle la observe y vaya indicándole si se palpaba adecuadamente la zona afectada por el dolor. Manolo, sin más deja a un lado el folleto, toma la Biblia la abre y se encuentra el pasaje de Eclesiástico 38, la enfermedad y el médico: "tenle al médico toda la estima que se merece, debido a sus servicios, porque así lo quiso el Señor". Sintieron que el Señor les daba respuesta a lo que estaban viviendo. Fue tanta la alegría que Paqui, al día siguiente, le contó lo ocurrido a su médico. De este modo Manolo descubre como el Señor está en las situaciones que vivimos. Poco a poco se fue involucrando cada vez más. Cuando invitan a la Comunidad a formar grupos en Sardina del Sur, Manolo comienza como animador de un grupo junto con otros dos miembros de la comunidad, iba con miedo pero confiado en el Señor. En esos días se encuentra con el pasaje de Eclesiástico 2: "Hijo mío si me quieres servir, prepárate para la prueba". Lejos estaba Manolo de conocer la profundidad de esta Palabra, pues a partir de esos días surgieron muchos acontecimientos tanto familiares como comunitarios que le afectaron muchísimo. Por entonces, solía repetir: "Gracias a la fe puedo llevar las situaciones". Manolo descubre que el Señor siempre había estado con él, pero que él no se había dado cuenta antes porque andaba despistado en las tareas de la vida. Durante la boda de la hija de Gloria Oliva en Madrid, él sintió malestar en un brazo. Sin saberlo, comenzaba su proceso de enfermedad. Su primera intervención quirúrgica es de un melanoma en el abdomen...Así transcurre un tiempo, Manolo recuperado de dicha operación, ingresa nuevamente el 22 de enero de 2003 (aniversario de Gloria Oliva) para operarse de una tumoración vesical. Aparentemente mejora pero pasado un año su salud va en deterioro se siente cansado, se le hinchan los pies, le pica y quema todo el cuerpo, no puede dormir por las noches...El 25 de Febrero del 2005 ingresa por urgencias a causa de una trombosis. Ingresado en planta se desanima "quiere tirar la toalla" pero vuelve a levantar el ánimo gracias a los salmos que su esposa y miembros de la comunidad le van llevando. Con su enfermedad Manolo nos hace reflexionar sobre los enfermos los que están viviendo un verdadero calvario y como nosotros como Comunidad tenemos que acompañarles. El domingo 17 de abril estaba algo desorientado y adormecido. Algunos miembros de la comunidad fueron a visitarlo y vieron adecuado hacer oración con el salmo 73. Todos pensaban que Manolo no sería capaz de situarse en la oración. Fue todo lo contrario, al terminar de leerse el salmo, Manolo dijo: "así me he sentido muchas veces". Manolo murió el lunes 25 de abril, pero el domingo todos los que lo visitamos sentimos su despedida. Ese día por la mañana en el pasillo se encuentran varios miembros de la comunidad junto a la familia de Manolo. Ese domingo fue especial, cuando entraron Paqui y dos de sus hijas Manolo estaba despierto. Desde que vio a Paqui le pedía con un gesto que le quitaran los tubos de la boca, quería decir muchas cosas. Coincidió que ese mismo día su familia le iba a proponer dejar que su enfermedad siguiera su proceso natural sin ninguna asistencia artificial. Fue un día increíble pues hasta el médico que lo asistió (lo conocía la familia y se sentía comprendida por él) estaba de acuerdo con la decisión tomada y así se lo hicieron hacer saber a Manolo, que también asintió con la cabeza. Con gestos Manolo les dijo a su mujer e hijas que no estuvieran tristes, que no se pusieran de luto. Estando las tres juntas nombraron a M. Carmen, era la hija que faltaba pero para sorpresa de todos apareció justo en ese momento, fue increíble, ¡qué mañana! Terminado el horario de visita se fueron para regresar por la tarde, cuando llegaron ya no tenía los tubos, ya podía hablar algo, pero se le oía con dificultad, lo más que se le entendía era: "Estoy contento”, y quería hacer saber a los que le acompañaban en ese momento cuáles eran sus motivos. Además le preguntaba a los que allí estaban por sus situaciones personales. Al día siguiente por la mañana parte para estar con el Señor. El grupo de Sardina pudo estar con él, pues era su día de reunión, eligió el mejor día. |