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John
Magee, secretario del Papa y primer testigo de su muerte.
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L
pasado 29 de septiembre se cumplieron siete años del momento en
que el padre Magee se encontró al Papa Juan Pablo I muerto, con
la luz encendida y como si aún leyera. A partir de aquel momento
se han presentado diversas hipótesis sobre su prematura desaparición.
En la actualidad, después de estos años, puede decirse que
hay una cierta coincidencia de datos, aunque no exista investigación
alguna oficial. El presente pliego no pretende ser una aportación
definitiva, ni situarse a nivel de los best sellers sensacionalistas,
sino ofrecer una postura muy respetable de un hombre de Iglesia, el sacerdote
Jesús López Sáez, que trabaja en el Departamento
de Catequesis de Adultos de la Conferencia Episcopal. Jesús López
cuida especialmente, sobre todo en la segunda parte de este pliego, de
situar el problema en la historia de la Iglesia y de revalorizar la figura
del breve y misterioso Papa Luciani. Mientras, la incógnita Juan
Pablo I sigue abierta a nuevas aportaciones, que ojalá algún
día estén refrendadas por una seria investigación
jurídica...
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