35. EN EL CIELO DE BELEN

El pasaje de los magos (Mt 2) se ha salvado de la quema, de quienes no ven en él otra cosa que astrología y cábala. El astrónomo Kepler hizo en 1606 esta hipótesis: el fenómeno de la estrella sería una conjunción triple, extraordinariamente rarísima. La conjunción apareció el 12 de abril el año 7 a.C. y se repitió tres veces con estos puntos de culminación: el 29 de mayo, el 3 de octubre y el 4 de diciembre. Un texto en caracteres cuneiformes, dado a conocer por Schnabel en 1925, revela que la conjunción fue observada en la escuela de astronomía de Sippar, antigua ciudad de Babilonia. Según esto, el calendario cristiano, fijado por el monje Dionisio el año 525, presenta un error de cálculo: Cristo nació el año 7 a.C. ( o el 6, según se cuente). El caso es que los magos en su trabajo - un trabajo de sabios como el de Daniel, jefe de los magos (4,6) -, perciben una señal: ilumina las grandes fiestas judías (Dt 16,16-17), los lleva a Jerusalén, los conduce a Cristo. Dios pone los acontecimientos de la historia al servicio de la manifestación de Jesús. El emperador Augusto ordenó que se hiciera un censo y, por este motivo, Jesús nació en Belén (Lc 2, 4-5). Allí había de nacer el Mesías, como estaba anunciado (Miq 5,2). Según consta en el Monumentum Ancyranum, Augusto ordenó hacer tres veces el censo de ciudadanos.
 

En el cielo hay una estrella,
¡qué bella y radiante es!
¡Es una señal que guía,
nos lleva a Jerusalén!
Los magos, aquella noche,
la vieron aparecer,
y muchos parecen ciegos,
la miran y no la ven.
La estrella se les apaga,
mas no se apagó su fe,
y pasan ciudades, montes,
desiertos quizá también.
De Oriente son y preguntan
con celo en Jerusalén:
¿Dónde ha nacido el Mesías?
Les dicen: Será en Belén.
Se ponen de nuevo en marcha,
de nuevo la estrella ven
¡y cantan de Dios la gloria
en el cielo de Belén!

 

Epifanía, 2001