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Con
gozo en el corazón
En su humildad y pobreza María se
encuentra con la buena noticia y la canta: Proclama mi alma la
grandeza del Señor (Lc 1,46). María es dócil
a la Palabra. Su fe se mantiene firme, incluso cuando camina sin comprender
todavía el plan de Dios que la desborda: En mí se
cumpla, Señor. Como los primeros discípulos, contamos
también con su presencia y oración (Hch 1,14) y cantamos,
con ella, la buena noticia que llega a los pobres: Es Dios quien
nos liberó.
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