No le busqueis allí

El mensaje de la resurrección es anunciado en medio de situaciones infrahumanas: el llanto incontenible de la Magdalena, la esperanza frustrada de los caminantes de Emaús, la duda escéptica de Tomás. Para ellos todo ha quedado enterrado en el sepulcro de Jesús. Y sin embargo, no está allí (Lc 24,6). Le podemos encontrar en cualquier parte: por la tierra, por el mar, por los caminos.


¿POR QUE BUSCAIS ENTRE LOS MUERTOS
AL QUE VIVE?
NO LE BUSQUEIS ALLI,
QUE ALLI NO ESTA,
BUSCADLE POR LA TIERRA,
POR EL MAR,
POR LOS CAMINOS.

¿Por qué lloras, oh mujer?
¿A quién buscas por el huerto?
Se han llevado a mi Señor
y no sé donde lo han puesto.

Caminantes de Emaús,
¿qué comentáis de camino?
Fracasó lo de Jesús
y fue horrible su destino.

¿Por qué dudas tú, Tomás,
y dudáis tantos amigos?
Dicen que resucitó,
nos parece desatino.