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No
le busqueis allí
El mensaje de la resurrección es anunciado en medio de situaciones infrahumanas: el llanto incontenible de la Magdalena, la esperanza frustrada de los caminantes de Emaús, la duda escéptica de Tomás. Para ellos todo ha quedado enterrado en el sepulcro de Jesús. Y sin embargo, no está allí (Lc 24,6). Le podemos encontrar en cualquier parte: por la tierra, por el mar, por los caminos.
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