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Tus
umbrales, Jerusalén
Procediendo de los cuatro puntos cardinales, los peregrinos divisan ya Jerusalén. Grandes dificultades y peligros quedaron atrás. A la vista de la ciudad santa, donde cada uno se encuentra como en casa, los caminantes -cada vez más cerca- dirigen una y otra vez su saludo a Jerusalén, ciudad de paz (Sal 122), madre de pueblos (Sal 87). De modo semejante, viniendo de la dispersión, muchos hombres que buscan se encuentran con una comunidad viva: el Señor les condujo por camino recto hasta llegar a ciudad habitada (Sal 107,7).
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