20.
LA GUERRA DE IRAK
Mes
de febrero de 2003. Estados Unidos y países aliados (entre ellos,
España) preparan la guerra de Irak. El día 15 se produce la manifestación
masiva y global contra la misma. Apoyar la guerra es un escándalo.
Ese día se lee en todas las iglesias: No deis motivo de escándalo
[1]
. Pues
eso. ¿Qué postura mantiene el papa Wojtyla? ¿Cambia su actitud con
respecto a la que mantuvo ante la guerra contra Afganistán? ¿En qué
contexto se produce ese cambio? ¿Es un cambio en profundidad? ¿Hay
hechos que contradicen ese cambio?
Cambios
en Roma
Parece
claro el cambio del papa en relación a la guerra. En Washington, según
informa Antonio Pelayo, “no
acaban de comprender la postura de la Santa Sede”
[2]
. Un
salto cualitativo en la actitud del papa tuvo lugar el 16 de marzo,
unos días antes de empezar la guerra. Apartándose del texto, improvisó
con fuerza delante de los fieles: “Tengo el deber de decir: ¡Nunca
más la guerra!...Todos sabemos que no es posible pedir la paz a cualquier
precio, pero sabemos también que nuestra responsabilidad en esta decisión
es muy grande, grandísima”
[3]
. Nos
alegra ver que el papa asume una de las “graves responsabilidades”
que le habíamos denunciado
[4]
y cambia.
Entre otras cosas, se le dijo: “No se pueden tocar las campanas de
la guerra y organizar la procesión de la paz
[5]
. Estar contra la guerra no significa
apoyar el régimen dictatorial de Sadam Husein, sino defender al pueblo
iraquí. La guerra hay que hacerla al hambre, a la enfermedad y a la
muerte, dando cumplimiento a la esperanza profética: Fundirán sus
espadas para hacer arados y sus lanzas para hacer podaderas
[6]
. Recordamos
lo que dice el Concilio Vaticano II, que resulta muy actual: “La paz
no es la mera ausencia de la guerra, ni se reduce al solo equilibrio
de las fuerzas adversarias, ni surge de una hegemonía despótica”,
“una cosa es utilizar la fuerza militar para defenderse con justicia
y otra muy distinta es querer someter a otras naciones”, “toda acción
bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades
enteras o de extensas regiones junto con sus habitantes, es un crimen
contra Dios y la humanidad”, “la carrera de armamentos es la plaga
más grave de la humanidad y perjudica a los pobres de manera intolerable”,
“La paz ha de nacer de la mutua confianza de los pueblos y no debe
ser impuesta a las naciones por el terror de las armas”. La reducción
de armamentos ha de ser “no unilateral, sino simultánea, de mutuo
acuerdo, con auténticas y eficaces garantías“. A los responsables
de los pueblos se les exige “que amplíen su mente más allá de las
fronteras de la propia nación, renuncien al egoísmo nacional y a la
ambición de dominar a otras naciones, alimenten un profundo respeto
por toda la humanidad”
[7]
. Otro
cambio. El 22 de enero el papa insiste en la utilidad de una
reflexión “para encontrar
una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo
a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva”
[8]
. También
nos alegra. Como se dijo en el presente libro, “al papa se le pide
una forma de ejercer su función, realmente evangélica y ecuménica”
[9]
. Pero
subsisten omisiones, ambigüedades, contradicciones. Con
fecha 15 de abril recibí esta carta cordial y fraterna del obispo
Pedro Casaldáliga, a quien informé de los cambios observados en Roma
durante el último año: “Querido
Jesús: Gracias por tu carta y documentación. Tienes razón, hermano,
la Iglesia y el Papa todavía caminan y el Espíritu sabe hacer de las
suyas. Realmente la actitud de Juan Pablo II frente a la guerra ha
sido un verdadero testimonio. Desde la Asamblea Nacional de la CPT
(Comisión Pastoral de la Tierra) que acabamos de realizar le enviamos
un mensaje agradeciéndole su postura, también porque equivale a un
gesto de diálogo del cristianismo con el Islam. Es
indignante ver esa prepotencia del imperio y la impotencia (u omisión)
de las instituciones internacionales. Necesitamos otras, muy diferentes.
Es hora de cerrar filas entorno a la Internacional Humana. Para
ti y (tu) comunidad, un abrazo muy fraterno y la paz militante de
la Pascua, hermano y compañero, Pedro Casaldàliga”.
El
19 de mayo Juan Pablo II dijo a los peregrinos en la plaza de San
Pedro: “Ayer he cumplido 83 años, he entrado ya en el 84 de mi existencia.
Me doy cuenta de que se está acercando cada vez más el momento en
que deberé presentarme ante Dios para darle cuenta de mi existencia”
[10]
. Según
informa el portavoz vaticano, el papa se propone en el verano de 2003
acabar un libro “sobre su experiencia pastoral y humana como obispo”
[11]
.
La
visita del papa
El
1 de mayo el presidente Bush da por finalizada la guerra contra Irak. La visita del papa a España (3-4 de mayo) se
produce dos días después y, aunque no lo parezca, suscita reacciones
muy diversas. Por ejemplo: “Ha sido todo un éxito”, “una muestra del
extraordinario soporte de fieles que la Iglesia tiene en España”,
“se ha manifestado la incoherencia del Vaticano y de la Iglesia”,
“no ha habido el más mínimo tirón de orejas por el papel jugado por
nuestro Gobierno ante la guerra de Irak”, “ha sido una manifestación
del nacionalismo católico español”, “le sirve al Gobierno (del PP)
como baza electoral”. Se impone, por tanto, un adecuado discernimiento. La
primera cuestión que se plantea es el motivo del viaje. El portavoz
vaticano, Joaquín Navarro Valls, comenta enigmáticamente que el viaje
era “no sólo conveniente, sino necesario”, “por razones que no tenían
que ver con el viaje”. En su opinión, se habían producido en nuestro
país “discusiones y diferencias”, aunque esos asuntos “no han sido
tocados” de forma directa: “la presencia del papa, y la oferta de valores
que él hace han ayudado a crear un marco en el que estas cosas, que
tanta apasionan a la gente, adquieren una perspectiva distinta, ponen
cada una en su lugar, y no se absolutizan”. Al llegar al aeropuerto
de Barajas, el papa pidió para España “una convivencia en la unidad,
dentro de la maravillosa y variada diversidad de sus pueblos y ciudades”.
La
visita papal tiene dos actos multitudinarios: el encuentro con los
jóvenes y la misa de canonización. El encuentro con los jóvenes tiene
lugar en la base aérea (militar) de Cuatro Vientos el 3 de mayo. Juan
Pablo II dice en su mensaje: "Sabéis bien cuánto me preocupa
la paz en el mundo. La espiral de la violencia, el terrorismo y la
guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte. La paz -
lo sabemos- es ante todo un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia
y que, además, debemos construir entre todos mediante una profunda
conversión interior. Por eso, hoy quiero comprometeros a ser operadores
y artífices de paz. Responded a la violencia ciega y al odio inhumano
con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza
del perdón. Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado,
de racismo y de intolerancia". La
misa de canonización se celebra el 4 de mayo en la plaza de Colón,
donde se alza una inmensa bandera nacional y donde se recuerda nuestro
pasado imperial. El papa canoniza a cinco beatos: Pedro Poveda, Angela
de la Cruz, José María Rubio, Maravillas de Jesús y Genoveva Torres.
Juan Pablo II propone el ejemplo de los nuevos santos y exhorta a
los españoles a mantener sus raíces cristianas: “Sólo así seréis capaces
de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultural de vuestra historia”.
Sin embargo, en España se da (secularmente, no sólo ahora)
una profunda contradicción: muchos son los bautizados, pocos los evangelizados,
España es también país de misión. Como
suele hacerse, la visita papal había sido preparada con meses de antelación.
Mientras tanto, la guerra de Irak -según diversos recuentos- ha causado
más de seis mil víctimas civiles y ha provocado una profunda división
en la sociedad, en España, en Europa y en el mundo. Además, el Gobierno
español se ha distinguido en promover la guerra, aunque su colaboración
se presente como humanitaria. El Ministro de Defensa, Federico Trillo,
afirmó que “las materias sociales no son de fe “ y, por tanto,
las palabras del papa a favor de la paz y en contra de la guerra “no
son vinculantes para un católico”. Por su parte, el presidente
del Gobierno, José María Aznar, comentó que respetaba la posición
de Juan Pablo II, “pero el papa sabe que la paz no cae del cielo”.
En estas circunstancias existía una lógica expectación por la actitud
que pudiera adoptar el papa ante las autoridades de nuestro país.
En
la catequesis El cisma de los dos reinos, días 28 y 29 de abril, aparece el poderoso rey asirio (745
a.C.), lanzándose a la conquista de una vasta parte del mundo: ¿guardará
silencio el Señor ante esta loca aventura? Pues bien, el Señor no
se calla. Encomienda al profeta Isaías una misión que sólo consigue
endurecer el corazón de un pueblo que no oye ni entiende ni quiere
cambiar (Is 6,8-10). La historia se repite.
La
primera lectura del domingo día 4 es de los Hechos de los Apóstoles
[12]
. San
Pedro, que no era jefe de Estado, se la juega: Rechazasteis al
santo, al justo y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al
autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos y nosotros
somos testigos. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia
y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera
lo que había dicho por los profetas: que su Mesías tenía que padecer.
Por tanto, arrepentios y convertios, para que se borren vuestros pecados.
Seguramente, no le era fácil a Pedro, que fue detenido después
[13]
, proclamar
esta palabra crucial, una palabra de anuncio y denuncia (matanza del
inocente, indulgencia con el asesino), una llamada a la conversión,
dirigida al pueblo y a las autoridades. Pues bien, las palabras del
papa fueron de agradecimiento: "Agradezco particularmente
la presencia aquí de las Autoridades civiles y sobre todo la colaboración
que han prestado para los distintos actos de esta visita". La
segunda lectura, propia del día, es de la primera carta de San Juan
[14]
, un
examen de conciencia: Os escribo esto para que no pequéis. Pero
si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre, a Jesucristo.
Lo vinculante para los cristianos, viene a decir, son los mandamientos
de Dios y de Cristo: Quien dice: Yo lo conozco, y no guarda sus
mandamientos es un mentiroso. El 23 de marzo, al comienzo de la
guerra contra Irak, se leía en todas las iglesias el texto del Decálogo:
No tomarás en falso el nombre de Dios, ... no matarás, no robarás
[15]
. El
evangelio del día es un pasaje de San Lucas
[16]
. Los
caminantes de Emaús vuelven a Jerusalén y encuentran reunidos a los
Once y a los que están con ellos: Contaban los discípulos lo que
les había acontecido en el camino y cómo reconocieron a Jesús al partir
el pan. Mientras hablaban, el Señor se presenta en medio de ellos
y les dice: La paz con vosotros.
Sobresaltados, creen ver un fantasma. El acontecimiento de
la resurrección es trascendente, pero tiene sus señales, que los creyentes
perciben y palpan. El Resucitado es el Crucificado: Mirad mis manos
y mis pies: soy yo en persona. Aunque tardan en reconocerle, el
Señor actúa en medio de ellos, camina con ellos, come con ellos, les
abre el entendimiento para comprender las Escrituras. En su
nombre se anuncia la conversión y el perdón de los pecados a todos
los pueblos. La paz, la conversión, el perdón, todo está
profundamente relacionado.
Los huesos secosA
propósito de la canonización de víctimas de la guerra civil española,
se echa de menos la prudencia y la reserva que tuvieron papas
anteriores, como Juan XXIII y Pablo VI. Pero no sólo esto. Parece
necesario recordar a las otras víctimas, las víctimas de la otra parte,
así como revisar la posición de la Iglesia en esa lucha fratricida:
¿fue parte beligerante? ¿fue también cómplice y no sólo víctima? La
Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica emite este
importante comunicado: “Lamentamos la oportunidad que ha perdido el
papa para realizar un gesto simbólico de reconocimiento a las víctimas
republicanas y haber dado coherencia y consistencia a su discurso
acerca de la paz y la reconciliación. La canonización del sacerdote
Pedro Poveda habría sido la oportunidad para que la Iglesia hubiera
perdonado y pedido perdón por la colaboración que tuvo con la dictadura
franquista, y haber reconocido así a las miles de familias que buscan
todavía a sus seres queridos”. En España hay más de 30.000 cuerpos
no identificados que permanecen en fosas comunes. En
el libro Las fosas de Franco (Madrid, 2003), Santiago Macías
“rastrea España de esquina a esquina y en cada punto cardinal encuentra
territorios sembrados de horror”, fosas comunes en cunetas, barrancos,
pozos y cementerios: fosas de Candeleda (Avila), Medellín (Badajoz),
Pikoketa (Guipúzcoa), Palma de Mallorca, Valladolid, Villarrube (La
Coruña), Soulecín (Orense), El Fuerte de San Cristóbal (Pamplona),
puerto de Pajares (León), La Barranca (Logroño), Los Pozos de Caudé
(Teruel), Las Minas de Castuera (Badajoz), La Sima de Jinámar (Gran
Canaria), Las Cañadas del Teide (Tenerife), El Barranco del Toro (Castellón),
cementerios de San Salvador (Oviedo), Ceares (Gijón), Ciriego
(Santander), Astorga (León), Mérida (Badajoz), Valdenoceda (Burgos),
Badajoz, Zamora, Talavera de la Reina (Toledo),
Cartagena, Espinardo (Murcia), Melilla, Colmenar Viejo (Madrid),
Barcelona, Tarragona, Lérida, Gerona. Y en tantos otros lugares de
la geografía española. Comentando
estas cosas, el 9 de mayo, en el grupo de Tres Cantos, nos encontramos
el pasaje de los huesos secos del profeta Ezequiel: La mano
del Señor fue sobre mí y, por su espíritu, el Señor me sacó y me puso
en medio de la vega, la cual estaba llena de huesos. Me hizo pasar
por entre ellos en todas las direcciones. Los huesos eran muy numerosos
por el suelo de la vega, y estaban completamente secos. Me dijo: Hijo
de hombre, ¿podrán revivir estos huesos? Yo dije: Señor, tú lo sabes.
Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos. Les dirás: Huesos
secos, escuchad la palabra del Señor. El
pasaje dice también: Dirás al espíritu: Así dice el Señor:
Ven, espíritu, de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos
para que vivan. Yo profeticé como se me había ordenado, y el espíritu
entró en ellos; revivieron y se incorporaron sobre sus pies; era un
enorme, inmenso ejército. Entonces me dijo: Hijo de hombre, estos
huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: Se han secado
nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado
para nosotros. Por eso profetiza. Les dirás: Así dice el Señor: He
aquí que yo abro vuestras tumbas; os haré salir de vuestras tumbas,
pueblo mío, y os llevaré de nuevo al suelo de Israel (Ez
37,1-12). La
situación de la casa de Israel, en el destierro, es la de un
campo de huesos secos, sin vida, sin esperanza. Ha de escuchar la
palabra de Dios. Ha de venir el espíritu, de cada punto cardinal,
de los cuatro vientos, para que el pueblo de Dios vuelva a su tierra,
a su lugar, a su casa. O, lo que es lo mismo, salga de la tumba, resucite,
viva. Quien tenga oídos para oír, que oiga. Mensaje
de paz
Quince
días después, el 26 de mayo, mueren 62 militares españoles en accidente
aéreo, al volver de Afganistán. El avión ucraniano en el que viajan
se estrella contra una montaña cerca de la base turca de Trebisonda,
en plena noche y con niebla: "en circunstancias meteorológicas
fortísimas de tormenta y niebla", según Federico Trillo, ministro
de Defensa. Los restos del avión y de los cuerpos quedan esparcidos
en una amplia zona. La semana de las Fuerzas Armadas, que debía culminar
el día 31 con un acto presidido por el Rey en Canarias, se tiñe de
luto. Mueren también los 13 miembros de la tripulación. La catástrofe
no tiene precedentes en las Fuerzas Armadas españolas. El Papa manifiesta
su "profundo pesar" por la tragedia. La investigación correspondiente
tendrá que aclarar las causas del accidente y las responsabilidades
a que hubiere lugar. El
día 27, en la reunión del grupo de Mirasierra, comentamos el accidente.
Estaba en el ambiente. Además, cinco víctimas nos resultaban cercanas.
Nos encontramos con el salmo 142 con el que murió San Francisco: En
torno a mí los justos harán corro por tu favor para conmigo. Entendemos
que el santo de Asís repite su mensaje de paz en medio de un
mundo violento. Como hace un año, con ocasión de la guerra contra
Afganistán
[17]
. El
29 de mayo, familiares de los militares muertos increpan a Trillo
y a Aznar en el funeral celebrado en la base aérea de Torrejón (Madrid).
Una mujer grita desde la tribuna: "Mi hijo ha muerto por el dinero",
aludiendo al tipo de avión elegido y al recorte presupuestario. Otra
mujer dice a una anciana, señalando los 62 féretros cubiertos por
la bandera nacional: "No sé, abuela, no sé cuál es el de él".
Una mujer joven vestida de luto abandona la tribuna, corre entre los
féretros y se abraza a uno de ellos. Mientras la ayudan a retirarse,
grita fuera de sí: "No a la guerra, viva el Ejército". Ese
mismo día, en la reunión de Saliente, comentamos el accidente y leemos
el pasaje de los Hechos de los Apóstoles, propio del día
[18]
: Dios manda a todos los hombres en todas partes
que se conviertan; además, tiene señalado un día en que juzgará
el universo con justicia. En cierto sentido, dice el salmo 149,
también propio del día, ese juicio ya está presente. Sobre todo, los
grandes de este mundo deberían tenerlo en cuenta. El
31 de mayo los periódicos difunden la noticia: dos policías nacionales
han sido asesinados por ETA. La condena es general. Como dice Fernando
Sebastián, arzobispo de Pamplona: “En nombre de Dios y de la conciencia
humana, rechazamos y condenamos estos procedimientos criminales, absolutamente
inaceptables para una conciencia cristiana y humana”. En
la eucaristía oramos por las víctimas del accidente y del atentado.
También recordamos a las víctimas de la guerra de Afganistán y de
Irak. Con la primera lectura
[19]
, destacamos
tres aspectos de la pascua: Cristo vive, es el Señor, seréis mis
testigos. En la fiesta de la Ascensión, celebramos el segundo
aspecto: Jesús no es un resucitado más, es el Señor, viene a juzgar.
Comentamos la actitud nacionalista de los discípulos, preocupados
por la soberanía de Israel. Los nacionalismos relativos
son legítimos, sus vías son pacíficas. Los nacionalismos absolutos
matan, sus medios son violentos. Comentamos también la actitud estéril
de los discípulos, que se quedan plantados mirando al cielo.
Como en la transfiguración (Lc 9,30) y en la resurrección (24,4),
aparecen dos hombres vestidos de blanco, en gloria, resucitados.
En la transfiguración hablan de la muerte (9,31). En la muerte, anuncian
la resurrección (24,6). Ahora dicen: El mismo Jesús que os ha sido
llevado al cielo volverá como le habéis visto marcharse. Viene
sobre las nubes, es decir, con el poder de Dios (Mt 26,64),
pero discretamente. El día del Señor no llega de forma
espectacular, como parecen esperar los discípulos que han acudido
al monte de los Olivos (Hch 1,12;Zac 14,4). Lo dijo Jesús en la última
cena: Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me
veréis (Jn 14,19). Que Dios ilumine los ojos de vuestro corazón,
dice la segunda lectura (Ef 1,17-23). Aunque no lo parezca,
Cristo estápor encima de todo principado, potestad, fuerza
y dominación. El
evangelio propio del día
[20]
es,
precisamente, el pasaje que lleva San Francisco, cuando va a hablar
con el sultán de Damieta, ese que dice: Tomarán serpientes
en sus manos. El sultán le pregunta por qué los cristianos predican
el amor y hacen la guerra. A Francisco se le saltan las lágrimas.
Tampoco él entiende la cruzada de las armas y responde: “El amor no
es amado”. Como entonces, como hace un año, San Francisco repite su
mensaje de paz en medio de un mundo violento. Con ello, así
lo entendemos, se cumple de nuevo el evangelio que dice: El Señor
confirma la palabra anunciada con las señales que la acompañan.
Planes
perversos
No
estaba previsto. El hecho de la guerra contra Irak ha coincido también
con una catequesis titulada
En tierra extraña. En ella el profeta Ezequiel cumple su función
no sólo denunciando el templo de Jerusalén, sino también anunciando
el juicio de las naciones. El juicio de las naciones (Ez 25-32)
es sólo un aspecto de una lucha más profunda, la lucha contra la misma
potencia del mal, que concibe y ejecuta planes perversos: Aquel
día te vendrán pensamientos y concebirás planes perversos: Invadiré
un país abierto y atacaré a gente pacífica que habita confiada
en ciudades sin murallas, sin cerrojos y sin puertas; para entrar
a saco y alzarme con el botín, para alargar la mano a las ruinas repobladas
(38,10-12). Además, los mercaderes y traficantes están
a la espera. Te dirán: ¿Conque vienes a saquear? ¿Has reclutado
tu ejército para alzarte con el botín, para robar plata y oro, para
arrebatar ganado y hacienda? (38,13). A
principios de mayo de 2003, el Wall Street Journal reveló la
existencia de un plan secreto estadounidense titulado “Para que la
economía iraquí pase del renacimiento al crecimiento sostenido”. Este
documento muestra claramente las intenciones de Estados Unidos. Se
trata de vender las industrias públicas, sobre todo las del sector
petrolífero, crear una Bolsa e implantar un régimen fiscal similar
al de Estados Unidos para favorecer las inversiones extranjeras. La
mayoría de las empresas públicas con las que la población contaba
para obtener un puesto de trabajo serán declaradas insolventes y liquidadas.
Aquellas que sean consideradas potencialmente rentables serán vendidas
en el marco de lo que se llama el “gran programa de privatizaciones
masivas”. Antes
de la guerra, los pozos de petróleo iraquí producían 2’5 millones
de barriles diarios. Se calcula que con una inversión de unos cuantos
miles de millones podrían generar 7 millones. Estados Unidos y el
Reino Unido decidirán cómo emplear los recursos a través del Gobierno
provisional iraquí. Philip Carroll, ex presidente de Shell Oil,
ha sido nombrado supervisor del Ministerio del Petróleo. Al
parecer, los denominados “contratos para luchar contra el fuego en
los pozos petrolíferos”, concedidos en secretos a una sucursal de
Halliburton durante la guerra, no se limitarán a este cometido, sino
que también se encargarán de las “operaciones y de
la distribución de los productos”. Esto significa que la compañía
que dirigió que el vicepresidente norteamericano, Richard Cheney,
de 1995 a 2000, y que hoy le sigue reportando mucho dinero, va a controlar
la producción de crudo en Irak. El
contrato para la administración del puerto de Um Qasar ha sido concedido
a la empresa estadounidense Stevedoring Services of America. Otro
contrato para la asistencia técnica para la reconstrucción ha recaído
en la empresa International Resources Group, que compartirá
la tarea con una subcontrata británica, Crown Agent. La
Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional que coordina
los planes de reconstrucción, ya ha concedido a media docena de grandes
empresas de ingeniería civil con sede en EE UU el derecho exclusivo
a realizar una oferta para el principal contrato de obras de infraestructura.
La Administración estadounidense aparta a las empresas extranjeras
de los principales contratos, pero trata de elegir las compañías subcontratadas
entre los países que la apoyaron durante la guerra
[21]
.
Mucha atención
Marzo
de 2004. Masacre terrorista en Madrid (11-M): 192 muertos y 1.400
heridos. 15 de marzo: Vuelco electoral sin precedentes. Recordamos
la catequesis del año pasado, titulada La novedad de los reyes.
Decíamos al final: "Domingo
tercero de Cuaresma. Ha empezado la guerra contra Irak. En todas las
iglesias se lee como primera lectura el texto del Decálogo, que señala
los límites fuera de los cuales no hay comunión ni con Dios ni entre
los hombres: No tomarás el nombre de Dios en falso, no matarás,
no robarás, no codiciarás los bienes de tu prójimo (Ex 20,1-17).
El Señor no es un Dios ausente, un Dios Altísimo, que no se ocupa
de los asuntos humanos. Juzga la historia y recuerda sus mandatos.
Quienes gobiernan los pueblos deberían prestar atención, mucha atención". Un
año después, tras los atentados del 11-M, decimos lo mismo: No
matarás. Llama la atención el evangelio del domingo siguiente.
Vivimos en medio de un mundo violento, que necesita conversión (Lc
13,1-9). Otro mundo es posible y necesario y
necesario. Y
llama la atención el pasaje de Isaías 30, escuchado en un pequeño
grupo el 11-M, el día de la gran matanza (Is 30,25): La
fuerza del Faraón (el emperador del momento) se os convertirá en vergüenza,
y el amparo de la sombra de Egipto, en confusión. Cuando estuvieron
en Soán sus jefes, y cuando sus emisarios llegaron a Janés, todos
llevaron presentes a un pueblo que les será inútil, a un pueblo que
no sirve de ayuda ni de utilidad, sino de vergüenza y oprobio
(30,3-5). No es menos significativo el siguiente pasaje contra los
señores de este pueblo: Porque habéis dicho: Hemos hecho
alianza con la muerte, y con el seol hemos hecho pacto, cuando pasare
el azote desbordado, no nos alcanzará, porque hemos puesto la mentira
por refugio nuestro y en el engaño nos hemos escondido (Is 28,14-16).
Impresionante palabra de juicio.
Pragmatismo general 13 de enero de 2005. EE UU desiste
de la búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak. El Gobierno
de EE UU ha desmantelado las unidades encargadas de buscar los supuestos
arsenales de armas de destrucción masiva con los que el presidente
Bush justificó la invasión de Irak. Según adelantó The Washington
Post y confirmó después la Casa Blanca, la búsqueda concluye sin
la más mínima prueba de que las armas existiesen
[22]
.
14 de enero. Bush dice que la invasión de Irak valió la pena
“absolutamente”a pesar de la ausencia de armas. “Creí que encontraríamos
las armas de destrucción masiva, como muchos los creían, en EE UU
y en el mundo. La ONU pensó que tenía esas armas. Por consiguiente,
lo que tenemos que averiguar es cuál fue el error en la recolección
de información. Sadam era un hombre peligroso y el mundo está más
seguro sin que él siga en el poder
[23]
”. Sin
embargo, la CIA reconoce que Irak es hoy el foco del terrorismo internacional.
Estados Unidos ha convertido a Irak en el principal centro de operaciones
del terrorismo islámico a nivel mundial. El director nacional de Inteligencia
para Amenazas Trasnacionales , David B. Low, ha reconocido que el
caos en Irak ha convertido al país en “un cemtro de entrenamiento,
de reclutamiento y de refuerzo de su capacidad técnica para terroristas
profesionales”
[24]
. 4
de marzo. Las tropas de EE UU suman ya 1.500 muertos en Irak, según
recuentos intependientes. El Pentágono ha reconocido que 1.140 soldados
han muerto en “acción hostil” (en combate) y otros 351 en otro tipo
de incidentes
[25]
. Sin embargo, según el estudio
publicado por la revista The Lancet, las bajas iraquíes podrían
superar 100 veces las pérdidas de los invasores. El estudio indica
que al menos 100.000 civiles han perdido la vida desde que el país
fue invadido en marzo de 2003. Más de la mitad de quienes han perecido
son mujeres y niños abatidos en ataques aéreos
[26]
. Por
lo demás, Bush afirma que los votantes legitimaron en las urnas su
actuación en Irak: “Ya hemos pasado por el momento de la responsabilidad,
y se llamó elecciones de 2004. Los estadounidenses escucharon las
diferentes valoraciones de los que está ocurriendo en Irak, contemplaron
a los dos candidatos y me eligieron a mí”. El presidente americano
habló de sus proyectos para el segundo mandato: “Naturalmente, ganar
la guerra contra el terrorismo y extender la libertad y la democracia”
[27]
. 30
de enero. La coalición religiosa chiita vence en las elecciones iraquíes
con el 48 por ciento de los votos. La participación en los comicios
alcanza el 59 por ciento de la población censada (14 millones), aunque
en las provincias suníes la afluencia a las urnas es muy escasa. No
se encontraron las armas de destrucción masiva, pero no importa. La
promoción de la democracia lo justifica todo. Han
muerto 100.000 civiles iraquíes, pero el pragmatismo general se impone.
Aquí no ha pasado nada. Se vio en la entrevista romana el 4 de junio
anterior. Juan Pablo II traslada a Bush sus deseos de paz para Irak:
“Es un evidente deseo de todos que esa situación sea normalizada lo
antes posible”
[28]
. Se vio en el funeral del papa
Wojtyla, el 8 de abril. Los grandes de la tierra asisten a la ceremonia,
presidida por el cardenal Ratzinger. Entre ellos, la “trinidad norteamericana”:
el padre, el hijo y Clinton. Un presidente y dos expresidentes.
[1]
1 Co 10,32.
[2]
Vida Nueva, 1-3-2003.
[3]
El País, 17-3-2003.
[4]
DDC, Prólogo.
[5]
Ver DDC, Capítulo 19, Tú eres ese hombre.
[6]
Is 2,4.
[7]
GS 78-82.
[8]
Ut
unum sint, 95; Vida Nueva,
1-2-2003.
[9]
Ver DDC, Prólogo.
[10]
Ver Vida Nueva, 24-5-2003.
[11]
Ver Vida Nueva, 5-7-2003.
[12]
Hch 3,13-15.17-19.
[13]
Hch 4,3.
[14]
1 Jn 2,1-5.
[15]
Ex 20,1-17,
[16]
Lc 24,35-48.
[17]
DDC, 417-418.
[18]
Hch 17,15.22-18,1.
[19]
Hch 1,1-11.
[20]
Mc 16,15-20.
[21]
Ver artículo de Sami Naïr, titulado La privatización de Irak,
en El País, 31-7-2003.
[22]
El País, 13-1-2005.
[23]
El País, 14-1-2005.
[24]
El Mundo, 15-1-2005.
[25]
El País, 4-3-2005.
[26]
The Lancet, 29-10-2004.
[27]
El País, 17-1-2005.
[28]
Vida Nueva, 12-6-2004. |