FRAY JUAN, ENCARCELADO

Es la noche del 2 de diciembre de 1577. Llega un grupo compuesto por padres calzados, seglares y gente armada. Descerrajan la puerta y prenden a fray Juan y a su compañero Germán de San Matías. Fray Juan no opone resistencia. Le dicen que se dé preso por orden del vicario general, padre Tostado, y responde mansamente: "Enhorabuena; vamos".

Los llevan al convento del Carmen, donde son azotados dos veces. Allí está el padre Maldonado, prior de los carmelitas de Toledo. Está comisionado por el Tostado, para absolver a las monjas de la Encarnación de las excomuniones que, por haber votado a la madre Teresa por priora, había lanzado contra ellas el Tostado. Los calzados las acusan de haber hecho causa común con los traidores. Así llaman a Germán de San Matías y a Juan de la Cruz.

El padre Maldonado ha venido también para hacer desaparecer de la Encarnación a los dos confesores descalzos. No se sabe el tiempo que los dos presos permanecen en el convento del Carmen. Quizá, algunos días. Al parecer, intentaron convencer a fray Juan que abandonase la reforma. Se asegura que le quitaron violentamente el hábito descalzo y le vistieron de calzado. Aprovechando un descuido de sus carceleros, fray Juan baja a la Encarnación, toma unos papeles muy confidenciales que guardaba y los hace desaparecer. Los calzados, percatados de su fuga, vienen en su busca y golpean violentamente la puerta de la casa, mientras fray Juan contesta desde dentro: "Ya voy; luego, luego".

Fray Juan es conducido clandestinamente a Toledo, donde le espera el Tostado. Germán de San Matías es llevado a San Pablo de la Moraleja.

La madre Teresa se entera de la noticia en San José de Avila. Y se asusta: se lo teme todo. Cuando un año antes, el padre Gracián giraba visita a los conventos de los calzados andaluces, escribía la Madre a María de San José: "Avísele no coma con esos frailes, por caridad". Y a María Bautista le escribe desde Sevilla: "Encomienden mucho a nuestro padre (Gracián) a Dios, que hoy ha dicho una persona grave al arzobispo que quizá le matarán".

Con fecha de 4 de diciembre, Teresa de Jesús escribe indignada a Felipe II:

"Tíénenlos presos en su monasterio, y descerrajaron las celdas, y tomáronles, en lo que tenían, los papeles. Esta todo el lugar bien escandalizado, cómo... se atreven tanto, estando este lugar tan cerca de donde está Vuestra Majestad, que no parece temen hay justicia, ni a Dios. A mí me tienen muy lastimada verlos en sus manos, que ha días que lo desean; y tuviera por mejor que estuvieran entre moros, porque quizá tuvieran más piedad. Y este fraile (fray Juan), tan siervo de Dios, está tan flaco de lo mucho que ha padecido, que temo por su vida. Por amor de Nuestro Señor, suplico a Vuestra Majestad mande con brevedad le rescaten... Si Vuestra Majestad no manda poner remedio, no sé en qué se ha de parar, porque ningún otro tenemos en la tierra"...

Al llegar a Toledo, fray Juan comparece ante el visitador general, fray Jerónimo Tostado. También forman parte del tribunal el padre Maldonado y otros religiosos de la comunidad. Fray Juan oye la intimación del capítulo general de Piacenza, que dice textualmente:

"Con la autoridad del Sumo Pontífice Gregorio XIII, se manda que todos los religiosos elegidos contra los estatutos generales y contra la obediencia al prior y maestro general, o que recibieron conventos o lugares, en cualquier parte que sea, contra la voluntad del mismo prior general, los edificaron, habitaron o habitan, sean declarados despojados de ellos y removidos de todos los oficios y de toda administración sin apelación ninguna. Los reverendos maestros provinciales y cualquiera otro ministro o rector de las provincias o de los conventos amoverán y expulsarán a los así indebidamente elegidos, aplicándoles la pena de suspensión a divinis, de privación de puesto y de voz y de otras censuras que juzgaren convenientes, excluida toda obediencia a los mismos.

Y porque hay algunos desobedientes, rebeldes y contumaces, llamados vulgarmente Descalzos, los cuales, en contra de las patentes y de los estatutos del prior general, han vivido y viven fuera de la provincia de Castilla la Vieja, en Granada, Sevilla y cerca del pueblecito llamado la Peñuela, y no quisieron, excusándose con falacias, cavilaciones y tergiversaciones, aceptar humildemente los mandatos y las letras del prior general, se les intimará a los dichos Carmelitas Descalzos bajo penas y censuras apostólicas, incluso, sí fuese preciso, invocando la ayuda del brazo secular, para que en el termino de tres días se sometan, y si resisten, se les castigue gravemente; y que sepan que son citados por nosotros para que comparezcan personalmente, y en caso de resistirse, se haga constar ante testigos. Se requerirá para ello asimismo la ayuda de los reverendos arzobispos, de los nuncios de nuestro Santísimo Señor el Papa y de sus legados a látere, como manda el mismo Sumo Pontífice en las letras dadas en Roma, en San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 15 de abril de 1575, año tercero de su pontificado".

Fray Juan de la Cruz sabe a qué atenerse y permanece irreductible. En primer lugar, no le alcanzan a él las penas lanzadas contra los descalzos de Granada, Sevilla y La Peñuela. Quizá le arguyen que él está incurso en la misma pena por habitar fuera de convento, en la casa de la Encarnación. Ignoramos con qué argumentos se defiende fray Juan. Sabemos que el Tostado intenta hacerle cambiar de opinión. Primero con amenazas. Fray Juan responde a ellas que no dará un paso atrás, aunque le cueste la vida. Luego vienen las ofertas: le darán un priorato, tendrá buena celda y buena librería, le ofrecen una cruz de precioso metal y hasta quieren comprarle con unas monedas de oro. El descalzo responde insobornable: "El que busca a Cristo desnudo, no ha menester joyas de oro

Ya es todo inútil. El tribunal le declara rebelde y contumaz. Según las constituciones del Carmen, ha de ser encarcelado: "metiéronlo en un hueco de una pared, poco más o menos que una sepultura, pero mucho más alto, sin luz". Hecho para excusado de la sala contigua, destinada a los huéspedes, tiene en lo alto una saetera de tres dedos de ancha, que da a un corredor. En el suelo, donde estuvo el servicio hasta ahora, se ponen unas tablas y dos mantas viejas. Esa será la cama del preso. No lleva consigo más que el breviario. Ahí pasará nueve meses, incomunicado, hambriento, en un ambiente hediondo.

A veces, los frailes hablan junto a la puerta cosas molestas para que las oiga el preso. En cierta ocasión, oye esto: "¿Qué aguardamos de este hombre? Empocémosle, que nadie sabrá de él". Según declaración de Ana de Jesús, monja de Toledo, "le sacaban al refectorio los viernes y le daban disciplina de rueda, de las cuales quedaba muy lastimado".

Pasado algún tiempo, llegan a la madre Teresa rumores de que fray Juan está en Toledo. Escribe a la priora de las descalzas para que procure averiguarlo. La Madre se lamenta de que nadie se preocupe de él: "No sé qué ventura es, escribe al padre Gracián, que nunca hay quien se acuerde de este santo".

A los seis meses de su encarcelamiento, se hace cargo de él un nuevo carcelero, que le procura algún alivio: le trae una túnica limpia, también tinta y papel para escribir algunas cosas que ha ido componiendo mentalmente en la soledad de la cárcel. Así escribe la mayor parte del Cántico espiritual, los romances, el poema de la fonte que mana y corre y, probablemente, las canciones de la Noche oscura.

Emblema del homenaje a San Juan de la Cruz, realizado por Chillida



 

CANTICO ESPIRITUAL
Canciones entre el alma y el esposo

   ¿Adónde te escondiste.
Amado, y me dejaste con gemido? 
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando,¡ y eras ido! 
   Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquel que yo mas quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
   Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras, 
y pasaré los fuertes y fronteras. 
   ¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado!
¡ Oh prado de verduras 
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!
   MiI gracias derramando 
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando, 
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.
   ¡ Ay!, ¿quien podrá sanarme? 
Acaba de entregarte ya de vero. 
No quieras enviarme 
de hoy más ya mensajero;
¡que no saben decirme lo que quiero! 
   Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo. 
   Mas ¿ cómo perseveras,
¡ oh vida!, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes? 
   ¿ Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me les has robado,
¿ por qué así le dejaste
y no tomas el robo que robaste? 
   Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pués eres lumbre de ellos
y sólo para ti quiero tenellos.
   ¡ Oh cristalina fuente, 
si en esos tus semblantes plateados 
formases de repente
los ojos deseados 
que tengo en mis entrañas dibujados!
¡ Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!

* * *

   Vuélvete, paloma, 
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma, 
al aire de tu vuelo, y fresco toma.

* * *

   Mi Amado, las montañas, 
los valles solitarios nemorosos, 
las ínsulas extrañas, 
los ríos sonorosos, 
el silbo de los aires amorosos;
   la noche sosegada 
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora, 
la cena que recrea y enamora.
   Nuestro lecho florido, 
de cuevas de leones enlazado, 
en púrpura tendido 
de paz edificado, 
de mil escudos de oro coronado.
   A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino
al toque de centella, 
al adobado vino, 
emisiones de bálsamo divino.
   En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía 
por toda aquesta vega, 
ya cosa no sabia,
y el ganado perdí que antes seguía.
   Allí me dio su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa, 
y yo le di de hecho
a mi, sin dejar cosa; 
allí le prometí de ser su esposa.


 
ROMANCE
Sobre el evangelio "In principio erat Verbum", acerca de la Santísima Trinidad
 

En el principio moraba
el Verbo, y en Dios vivía,
en quien su felicidad
infinita poseía.
El mismo Verbo Dios era,
que el principio se decía.
El moraba en el principio,
y principio no tenía.
El era el mesmo principio;
por eso de él carecía.
El Verbo se llama Hijo,
que del principio nacía.
Hale siempre concebido,
y siempre le concebía.
Dale siempre su substancia,
y siempre se la tenía.
Y así, la gloria del Hijo
es la que en el Padre había;
y toda su gloria el Padre
en el Hijo poseía.
Como amado en el amante
uno en otro residía;
y aquese amor que los une,
en lo mismo convenía
con el uno y con el otro
en igualdad y valía.
Tres Personas y un amado
entre todos tres había;
y un amor en todas ellas
y un amante las hacia,
y el amante es el amado
en que cada cual vivía
que el ser que los tres poseen,
cada cual le poseía,
y cada cual de ellos ama
a la que este ser tenía
Este ser es cada una,
y éste sólo las unía
en un inefable nudo
que decir no se sabia.
Por lo cual era infinito
el amor que las unía,
porque un solo amor tres tienen,
que su esencia se decía;
que el amor; cuanto más uno,
tanto más amor hacia.

 
 
LA FONTE QUE MANA Y CORRE
¡ Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche!
Aquella eterna fonte está escondida,
¡ qué bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche!
(En esta noche oscura desta vida
qué bien sé yo la fonte,
aunque es de noche.)
Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella viene,
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella
y que cielos y tierra beben della,
aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
Sé ser tan caudalosas sus corrientes,
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.
El corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.
El corriente que de estas dos procede,
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.
(Bien sé que tres en sola una agua viva
residen, y una de otra se deriva,
aunque es de noche.)
Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a escuras,
porque es de noche.
Aquesta viva fuente, que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

 
* En el plano puramente literario, ¿qué otro poeta en cualquier lengua ha tenido notoriedad y vigencia tan duraderas con tan exiguo caudal lírico? ... el poeta tuvo y siguió fuentes y modelos que van desde lo popular a la manera de Garcilaso y con un trasfondo bíblico que tal vez nos dispara imágenes suprareales, como ese lecho florido "de cuevas de leones esmaltados". Tres raíces, tres fuentes insoslayables, pero recreadas con acento personal, único.

Francisco YNDURAIN


 
La rutina de las valoraciones críticas niega el concepto de "autor clásico" a San Juan de la Cruz, hasta que Menéndez Pelayo lo incluye, juntamente con Lope, entre los grandes maestros.

Gerardo DIEGO

 

El 14 de agosto, víspera de la Asunción, fray Juan ora de rodillas, con la frente en el suelo, de espaldas a la puerta. Entra el padre Maldonado y fray Juan permanece inmóvil. "¿Por qué no os levantáis viniendo yo a veros?", dice el prior dándole con el pie. El preso responde que su debilidad no le permite levantarse rápidamente. Le dice también que "mañana es día de Nuestra Señora y gustara mucho decir misa". "No en mis días", responde bruscamente el prior. Más tarde, libre ya de la cárcel, fray Juan disculpará a sus perseguidores, diciendo que "lo hacían por entender acertaban".

Una noche, "de la octava de Nuestra Señora de la Asunción", el carcelero trae la cena, pero se le olvida el agua. Mientras va por ella, fray Juan afloja los tornillos del candado. El carcelero no advierte nada. Cerca de la media noche llegan dos frailes que están hospedados en la sala contigua. A las dos no se oye nada. Fray Juan abre su puerta y los frailes se despiertan. Espera de nuevo un rato, pasa junto a ellos y va derecho al mirador que da al Tajo. Se quita el hábito, lo echa abajo y se descuelga, asiéndose con manos y rodillas por las mantas abajo. Pero da con su cuerpo en el corral de unas monjas. Sin saber cómo, logra subir a la tapia y se tira a la calle. Va de un lado a otro, perdido en la ciudad; al final, encuentra un zaguán, donde pide quedarse. Al amanecer, sale en busca del convento de las descalzas. Y llama al torno;

"Hija, fray Juan de la Cruz soy, que me he salido esta noche de la cárcel".

La priora le dice que hay una monja enferma que necesita confesarse. La clausura se cierra tras él. Dos frailes calzados, que llegan poco después y registran el locutorio y la iglesia, son burlados por las monjas sin necesidad de mentir:
"Por maravilla verán por ahí a ningún religioso". Las monjas le cuidan, le escuchan. Y esa noche el canónigo Pedro González de Mendoza, amigo de las descalzas, se lo lleva consigo al Hospital de Santa Cruz.

 
 

* Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría
y espíritu a los mortales; mas ahora que la malicia va

descubriendo más su cara, mucho los descubre.

* A la tarde te examinarán en el amor.

SAN JUAN DE LA CRUZ, Dichos de luz y amor


 
PARA LA REFLEXION PERSONAL Y DE GRUPO

Estando en Alcalá, le piden a fray Juan que escriba una vida de los santos Justo y Pastor, patronos de la ciudad. Dice que no: "habría de hacer un libro de devoción", cuando tendría que hacer un libro de historia. Pues bien, siguiendo su historia, San Juan de la Cruz conjuga admirablemente la contemplación y la acción al servicio de la reforma de la vida religiosa. Su soledad es fecunda y sonora como formador de descalzos, confesor de monjas, en las florecillas y peripecias que vive, la persecución que sufre, en la cárcel que convierte en experiencia de libertad, de creación, de testimonio.

¿Qué lecciones de la historia de San Juan de la Cruz podemos sacar al servicio de la renovación actual de la Iglesia?

 

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