| 68. AQUÍ ESTOY.
1.- Por diversos motivos, el problema del sacerdocio es crucial para los primeros cristianos. En primer lugar, Jesús fue profeta laico (Lc 24,19-20); en segundo lugar, los sumos sacerdotes le condenaron a muerte y le crucificaron; además, los evangelios, los Hechos y las cartas jamás llaman sacerdote a Jesús, tampoco a sus discípulos. Pero el sacerdocio tenía una función en la Escritura. Entonces ¿qué deben hacer los cristianos?, ¿formar comunidades sin sacerdotes?, ¿son todos sacerdotes?, ¿lo es Cristo?, ¿cómo? En este contexto, la Carta a los hebreos le llama sumo sacerdote (Hb 3,1), anuncia la superación del viejo sacerdocio y da la clave del nuevo sacerdocio de Jesús: Aquí estoy para hacer tu voluntad (10,7).
2.- Más que una carta, es una catequesis. Va dirigida a los hebreos, a cristianos procedentes del judaísmo, que quizá añoran las viejas ceremonias. La Iglesia oriental (después, la occidental) atribuye la carta a Pablo. Al parecer, es Pablo quien escribe (brevemente) una nota final, informa sobre Timoteo y envía saludos desde Italia (13,22-25). Pero el autor puede ser otro; por ejemplo, Apolo, judío originario de Alejandría, elocuente y versado en las Escrituras (Hch 18, 24.27-28;1 Co 3,6). Fecha de composición: antes de la destrucción del templo (70 d.C.), de su liturgia se habla como de algo actual (Hb 8,4-5;13,10).
3.- De entrada, se precisa el nombre que Cristo ha heredado: Muchas veces y de muchas maneras nos habló Dios en el pasado por medio de los profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del hijo, a quien constituyó heredero de todo. Sentado a la derecha de Dios, no es un ángel más, un mensajero más. Es el hijo, tiene una superioridad tanto mayor cuanto mayor es el nombre que ha heredado (1,1-4;ver Jn 1,12;10,35-36;Lc 20,36). En efecto, ¿a qué ángel dijo jamás: Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy (Sal 2); y también: Yo seré para él un padre y él será para mi un hijo? (1 S 2,7-14). Y nuevamente al introducir a su primogénito en el mundo dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios (Dt 32,43). ¿Y a qué ángel dijo alguna vez: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies? (Sal 110). Los ángeles son espíritus servidores, asisten a los que han de heredar la salvación? (Hb 1,5-13).
4.- Primer toque de atención: Es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos (2,1) el mensaje ha sido confirmado por señales y prodigios (2,3-4). Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero... Pues atestiguó alguien en algún lugar: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre para que de él te preocupes? Lo hiciste por un poco inferior a los ángeles, de gloria y honor lo coronaste. Todo lo sometiste bajo sus pies (Sal 8). Al someterle todo, nada dejó que no le estuviera sometido. Mas al presente no vemos que le esté sometido todo. Pero a aquel que fue hecho inferior a los ángeles por un poco, a Jesús, le vemos coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos (Hb 2,5-9).
5.- Jesús es hijo de Dios (1,5-14) y hermano de los hombres (2,5-18): Convenía que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación. Pues santificador y santificados tienen todos el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos cuando dice: Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré (Sal 22). Y también: Pondré en él mi confianza (Is 8,17). Y finalmente: Henos aquí, a mi y a los hijos que Dios me dio (Is 8,18). Compartiendo nuestra condición, pudo liberar a los que, por miedo a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud, no es a los ángeles a quienes tiende una mano, por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos para ser un sumo sacerdote misericordioso y digno de fe en lo que toca a Dios, y expiar los pecados del pueblo. Pues habiendo pasado él la prueba del sufrimiento, puede ayudar a los que la están pasando (Hb 2,10-18).
6.- Exhortación apremiante: Por tanto, hermanos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra confesión, a Jesús, que es digno de fe, al que le instituyó, como también a Moisés, al frente de toda su casa. Pero Jesús ha sido juzgado digno de una gloria superior. Moisés fue digno de fe, como servidor, Jesús lo fue como hijo. Por tanto, si hoy escucháis su voz, no endurezcáis el corazón (Sal 95), que no haya en ninguno de vosotros un corazón malo e incrédulo que le aparte del Dios vivo (Hb 3,1-12), la palabra de Dios es viva y eficaz... todo está desnudo y patente a los ojos de aquel a quien hemos de dar cuenta. Teniendo, pues, un gran sacerdote, que penetró los cielos -Jesús, el hijo de Dios- mantengamos nuestra confesión de fe. Pues no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, ya que ha sido probado en todo como nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia (4,12-16).
7.- Jesús es sumo sacerdote a semejanza de Melquisedec: Todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres y está constituido en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados...Y nadie se arroga tal dignidad, si no es llamado por Dios. Tampoco Cristo se atribuyó el honor de ser sumo sacerdote, sino que lo recibió de quien le dijo: Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy (Sal 2). Y también: Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec (Sal 110). El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo hijo, aprendió sufriendo a obedecer; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote a semejanza de Melquisedec (Hb 5,1-10).
8.- Nuevo toque de atención: Sobre este particular tenemos muchas cosas que decir, aunque difíciles de explicar, porque os habéis hecho torpes de oído; debiendo ser ya maestros en razón del tiempo, volvéis a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos (5,11-12).
9.- El sacerdocio de Melquisedec es superior al sacerdocio levítico. Los sacerdotes judíos hacen sacrificios rituales (Lv 1-9;16), llevan el control sanitario (Lv 13-14), echan suertes (Dt 33,8), enseñan el derecho (Nm 5,11-31), bendicen (6,22-27). Ahora bien, Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham, cuando regresaba de la derrota de los reyes, y le bendijo, al cual dio Abraham el diezmo de todo, ... sin padre ni madre ni genealogía, sin comienzo de días ni fin de vida, asemejado al hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Mirad ahora cuán grande es éste, a quien el mismo patriarca Abraham dio el diezmo...Y, en cierto modo, hasta el mismo Levi, que percibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham, pues ya estaba en las entrañas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro (7,1-10). Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham, cuando regresaba de la derrota de los reyes, y le bendijo, al cual dio Abraham el diezmo de todo, ... sin padre ni madre ni genealogía, sin comienzo de días ni fin de vida, asemejado al hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Mirad ahora cuán grande es éste, a quien el mismo patriarca Abraham dio el diezmo...Y, en cierto modo, hasta el mismo Levi, que percibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham, pues ya estaba en las entrañas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro (7,1-10).
10.- El sacerdocio levítico es imperfecto, inútil, debe desaparecer. Si la perfección estuviera en el sacerdocio levítico... ¿qué necesidad había de que surgiera otro sacerdote a semejanza de Melquisedec? Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar...Todo esto es mucho más evidente, si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, que lo sea, no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible. De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote para siempre a semejanza de Melquisedec. De este modo, queda abrogada la ordenación precedente por razón de su ineficacia e inutilidad, ya que la ley no llevó nada a la perfección, no era más que introducción a una esperanza mejor (7,11-19).
11.- Jesús es sacerdote con juramento de Dios: Lo ha jurado el Señor y no se arrepiente. Además, es sacerdote para siempre: Aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. Pero este posee un sacerdocio perpetuo, porque permanece para siempre. De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor (7,20-25). Así es nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos, que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero porsus pecados propios, luego por los del pueblo, y eso lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a si mismo (7,26-27). Este es el punto capital de cuanto venimos diciendo: Tenemos un sumo sacerdote tal que se sentó a la diestra de Dios, al servicio del santuario y de la tienda verdadera, erigida por el Señor, no por un hombre (8,1-2).
12.- Jesús es mediador de una nueva alianza, escrita no en tablas de piedra, sino en los corazones: Todo sumo sacerdote está instituido para ofrecer dones y sacrificios: de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer algo. Si estuviera en la tierra ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrezcan dones según la ley. Estos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestes... Mas ahora él ha obtenido un ministerio tanto mejor cuanto es mediador de una mejor alianza...si aquella fuera irreprochable, no habría lugar para una segunda. Porque les dice en tono de reproche: Haré con la casa de Israel y con la casa de Judá una alianza nueva, no como la alianza que hice con sus padres (Jr 31,31-34). Al decir nueva, declaró anticuada la primera (Hb 8,3-13).
13.- Jesús es sacerdote de un templo mejor. La primera alianza tiene sus ritos y su templo. Pero la distancia que separa de Dios es enorme. El pueblo no tiene la santidad requerida para acercarse a Dios (ver Ex 19,12). Por ello se elige una tribu, una familia, un sacerdote. El sacerdote queda separado del pueblo por una consagración: un baño, una unción, unos vestidos, unos sacrificios (Ex 29;Lv 9). Además, no se encuentra a Dios en cualquier sitio, ni en cualquier momento, sino en lugar sagrado (vetado para el pueblo) y en determinados tiempos sagrados. El sacerdote observa un ritual y hace unas ceremonias sagradas (sacrificio). Todo eso es una figura del tiempo presente, allí se ofrecen dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al adorador, y sólo son prescripciones carnales, que versan sobre comidas y bebidas, abluciones... Pero Cristo es sumo sacerdote de los bienes futuros en una tienda mayor y más perfecta, no hecha por mano humana, es decir, no de este mundo; penetró en el santuario de una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre (9,1-12;ver Mt 26,28).
14.- El viejo culto no puede dar la perfección: Es imposible que la sangre de toros y machos cabríos borre pecados. Por eso, al entrar en este mundo dice: No quisiste sacrificios ni holocaustos, pero me has preparado un cuerpo...Entonces dije: Aquí estoy...para hacer, oh Dios, tu voluntad (Sal 40)...Abroga lo primero para establecer lo segundo (Hb 10,1-9). Todo sacerdote ofrece cada día los mismos sacrificios, que no pueden borrar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó a la derecha de Dios para siempre. Mediante una sola oblación, ha llevado a la perfección para siempre a los santificados. El espíritu da testimonio de ello: Esta es la alianza que pactaré con ellos, dice el Señor. Pondré mi ley en sus corazones...Y de sus pecados no me acordaré ya (Jr 31,31-34). Donde hay perdón, ya no hay oblación por el pecado (Hb 10,11-18). Con Cristo todo cambia. Se suprimen las antiguas barreras. Jesús abre un camino nuevo y vivo (10,20), comparte su misión, asocia al pueblo a su sacerdocio. El nuevo templo es el cuerpo resucitado de Cristo (Jn 2,19-21).
15.- Nueva exhortación: Acerquémonos con sincero corazón, en plenitud de fe, purificados los corazones...Mantengamos firme la confesión de la esperanza... Fijémonos los unos en los otros para estímulo del amor y de las buenas obras, sin abandonar vuestra propia asamblea, como algunos acostumbran a hacerlo...Traed a la memoria los días pasados, en que después de ser iluminados, hubisteis de soportar un duro y doloroso combate; unas veces expuestos públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras, haciéndoos solidarios de los que así eran tratados. Pues compartisteis los sufrimientos de los encarcelados y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera. No perdáis ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa. Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido. Pues todavía un poco, muy poco tiempo, y el que ha de venir vendrá sin retraso. El justo vivirá por la fe (Hb 10,22-38; Is 26,20;Ha 2,3-4).
16.- La fe es fundamental, garantía de lo que se espera y prueba de lo que no se ve: Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios...Por la fe, ofreció Abel un sacrificio mejor que el de Caín; por ella, aun muerto, habla todavía... Por la fe, Noé, avisado por Dios de lo que aún no se veía, construyó un arca para salvar a su familia...Por la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia... Por la fe, también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre...Por la fe, Moisés, ...salió de Egipto sin temer la ira del rey y se mantuvo firme, como si viera al invisible...Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. Estos, por la fe, sometieron reinos, hicieron justicia...Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor; otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y prisiones; apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes (Hb 11,1-37).
17.- Por tanto, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba, que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia, y está sentado a la diestra del trono de Dios...No habéis resistido todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado. Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirige (Pr 3,11-12), sufrís para corrección vuestra, como a hijos os trata Dios (Dt 8,5). Ninguna corrección es de momento agradable, pero luego produce fruto apacible (Hb 12,1-11), levantad las manos débiles (Is 35,3), enderezad los caminos tortuosos (Pr 4,26), procurad la paz con todos (Sal 34), que nadie se vea privado de la gracia de Dios, que ninguna raíz venenosa retoñe y contagie a la comunidad (Dt 29,17), que no haya ningún fornicario o impío como Esaú, que por una comida vendió su primogenitura (Gn 25,33).
18.- No os habéis acercado a una realidad sensible: fuego, tinieblas, huracán, sonido de trompeta (Ex 19,16). Os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celeste; a los millares de ángeles, reunión solemne y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez de todo; a los espíritus de los justos llegados a la meta; al mediador de una nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel. Guardaos de rechazar al que os habla...Su voz conmovió una vez la tierra. Mas ahora hace esta promesa: Una vez más haré yo que se estremezca no sólo la tierra, sino también el cielo (Ex 19,18). Por eso, hemos de mantener la gracia y...ofrecer a Dios un culto que le sea grato (Hb 12,14-29;Dt 4,24). Somos un reino de sacerdotes (Ex 19,6;1 P 2,9;Ap 1,6; ver LG 26 y 10). Todos participamos: ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer (Ga 3,29).
19.- Algunas aplicaciones: Permaneced en el amor fraterno. No os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados...Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios. Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis...Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios...No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios. Obedeced a vuestros dirigentes...Rogad por nosotros...para que muy pronto yo os sea devuelto. Y el Dios de la paz ...os disponga con toda clase de bienes para cumplir su voluntad... por medio de Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén (Hb 13,1-21).
* Diálogo: Sobre el nuevo sacerdocio de Jesús
- se precisa el nombre que Cristo ha heredado
- no es un ángel más, un mensajero más, es el hijo
- quien fue hecho inferior, ahora es superior
- hijo de Dios y hermano de los hombres
- al frente de la casa, como Moisés, Moisés como servidor, Jesús como hijo
- Jesús es sumo sacerdote a semejanza de Melquisedec
- el nuevo sacerdocio es superior al sacerdocio levítico
- el sacerdocio levítico es inútil, debe desaparecer
- lo ha jurado Dios, es para siempre
- mediador de una nueva alianza
- sacerdote de un templo mejor
- no quisiste sacrificios ni holocaustos, aquí estoy para hacer tu voluntad
- ofrecer a Dios un culto que le sea grato, en el que participamos todos
- algunas aplicaciones |