20. ORAR A DIOS PADRE

En muchas situaciones no sabemos cómo orar a Dios Padre. Nos faltan las palabras. Podemos orar con los salmos, como las primeras comunidades, en el espíritu de Jesús. Iniciar en la oración, enseñar a orar (Lc 11,1), es parte del proceso de evangelización.

- CON LOS SALMOS

1. Los salmos son poemas, cantos y oraciones (ver Sal 104,33-34): "Los salmos son la oración de Israel, expresión de la experiencia humana vuelta hacia Dios" (Schökel). En los salmos, todo (la vida del pueblo y del individuo) se va convirtiendo en oración, viva y variada, por medio de autores diversos que transforman en palabra la experiencia.

2. El libro de los salmos es sencillo y familiar. Sin embargo, presenta dificultades. Los salmos han sido compuestos por una cadena anónima de autores. A nosotros nos llegan como una colección de cinco colecciones. Los hay duplicados y mal divididos, de modo que el número de 150 resulta aproximado. Además, el texto hebreo plantea problemas y eso explica en parte la diversidad de traducciones. Su origen habría que situarlo en los primeros años de la monarquía (s.X) y su florecimiento en el periodo que va hasta la mitad del siglo VIII. En muchos casos, la oración con los salmos adolece de rutina y de simple repetición.

3. No existe un orden lógico de los salmos: "Es verdad que, a veces, encontramos algunos que han sido ordenados con una cierta lógica: por ejemplo, existen grupos de lamentaciones individuales (Sal 5-7;54-57;61-64;69-71;140-143), salmos de acción de gracias (Sal 40s), himnos (Sal 65s;95-100;103-105;134-136;145-150), cantos reales (Sal 20s), lamentaciones comunitarias (Sal 89s), proverbios sapienciales (Sal 127), salmos alfabéticos (Sal 111s). El grupo de salmos 74-83 trata del destino de Israel; los salmos 105-106 contienen narraciones; los salmos 46-48 son de contenido escatológico. Pero es mucho más frecuente que no exista ningún tipo de relación interna entre los salmos sucesivos...Incluso dentro del grupo de salmos 120-124, conocido como cantos de peregrinación, existen géneros muy diversos" (Gunkel).

4. El libro de los salmos aparece no como una obra aislada, sino formando parte del campo de la poesía religiosa dentro y fuera de Israel (Babilonia, Asiria, Egipto), desde el tercer milenio antes de Cristo hasta la época de difusión del cristianismo. Son muchos los poemas que entran dentro de este contexto: el cántico del mar de Moisés (Ex 15); el cántico de Débora (Jue 5); el canto de acción de gracias de Ana (1 Sm 2); el de David (2 Sm 22), que reaparece en el salmo 18; el de Jonás (Jon 2) y el de Ezequías (Is 38,9ss); algunos versos del libro de las Crónicas (1 Cro 16,8ss); los cantos de Tobías (Tb 13) y de Judit (Jdt 16); los cánticos de Azarías y de los tres jóvenes (Dan 3). Y en el mismo Nuevo Testamento, los cánticos de María (Lc 1,46ss), de Zacarías (Lc 1,67ss) y los del Apocalipsis (Ap 4,11;5,9ss;11,17ss;15,3s;19,6s).

5. El libro de los salmos manifiesta la huella de las distintas épocas por las que ha ido pasando la religiosidad israelita. La influencia mayor vino de los profetas. Los autores de algunos salmos utilizan géneros creados por los profetas y, siguiendo su ejemplo, anuncian la voluntad de Dios (Sal 50) y el sentido del futuro (Sal 82). Con todo, el efecto más significativo de la influencia profética fue el poco valor concedido al culto externo: "Los hombres piadosos aprendieron a entonar sus cantos al margen de cualquier acción externa e independientemente del culto oficial" (Gunkel).

6. Es cierto que, en su origen, la profecía no tiene nada que ver con la poesía religiosa. Pero, en un determinado momento, los profetas utilizan la poesía de los salmos para expresar mejor su mensaje. Así entonan lamentaciones para expresar el sufrimiento del pueblo o del individuo (Jr 14,1-6;7-9;19-22;Is 63,11ss;Miq 7,7ss;Jr 11,18-20;12,1-6;15,15-21;17,12-18;Lam 3 y 5), componen cantos e himnos y los ponen en boca del futuro Israel que los cantará cuando, liberado de sus males, celebre con júbilo la fiesta dedicada a su Dios (Is 12;25,1ss;26,1ss;42,10-12;49,13;52,9s).

7. Los salmos tienen su origen en el culto de Israel. Sin embargo, hay muchos (de hecho, la mayor parte), en los que no se hace alusión al contexto cultual o la referencia es muy escasa. Estos salmos tienen su origen en la oración privada y poseen un carácter más personal.

8. La oración de los salmos varía según la situación individual o colectiva que la provoca. Como estas situaciones son típicas, repetibles, surgen oraciones que se pueden distinguir y agrupar por sus temas y motivos, su estilo y lenguaje, la situación de su origen o destino. Son los géneros literarios. Se pueden clasificar (de modo flexible, pues hay géneros mixtos) en varios grupos:

* El himno es un canto de alabanza a Dios por sus obras en la creación y en la historia. Suele constar de una introducción, una parte central que proclama las acciones de Dios y una conclusión (Sal 8;65;136). Por el tema, el himno puede ser: canto de la realeza del Señor, en el que -de una u otra forma- se canta que "el Señor reina" (Sal 47;99), y canto de Sión, en el que se canta a la ciudad santa, al monte del templo, con ocasión de una peregrinación o de una fiesta en Jerusalén (Sal 48;87;84;122). A veces se identifica con el himno la acción de gracias (Sal 18;116).

* La oración de petición, como la de alabanza y la de acción de gracias, puede ser individual o colectiva. Después de la invocación a Dios, la parte central del salmo puede recoger la situación de desgracia (Sal 79), la queja que se le presenta al Señor (Sal 74,11), la confesión de los pecados (Sal 51) o la confesión de inocencia (Sal 44,18). Con frecuencia, la oración incluye un acto de confianza y, al final, una promesa de acción de gracias. Puede ser la oración de un perseguido (Sal 35), de un enfermo (Sal 41), de un inocente injustamente acusado que apela al tribunal de Dios (Sal 7;17). El salmo de confianza se desgajó quizá de la súplica; puede expresar la confianza en Dios, serena y segura, o el esfuerzo por fortalecer una confianza en crisis (Sal 16;23;27).

* Los salmos cultuales reflejan una fiesta religiosa, una celebración comunitaria (Sal 15;24;118). Y los salmos sapienciales rezuman sabiduría por su tono reflexivo, por su estilo didáctico (Sal 1;37;49) o por su meditación sobre la historia de Israel (Sal 78;105;106).

9. Una vez situado el salmo en su género, podemos proceder a su comprensión. Cada salmo tiene una unidad, que le da sentido y que puede presentar recursos muy variados. Además, cada salmo es único, tiene algo que le distingue. Hay salmos que no olvidamos. A ello añade cada cual su actitud, preocupaciones, el tono de su voz, su resonancia espiritual y corporal. Los sentidos pueden simbolizar experiencias espirituales: no sólo oir y ver, sino también gustar y tocar (Sal 34;63). Aparte del mensaje, el creyente hace suyos los sentimientos y el lenguaje de los salmos. Es lo que se llama apropiación: "El salmo queda abierto y disponible, incluso para el salto transcendental, cuando el orante de los salmos es, sin que pierdan su sentido precedente judío, Jesucristo. En la explicación de Agustín, Jesucristo pronuncia unos salmos como Dios, otros como hombre singular, otros como cabeza del cuerpo de la Iglesia. Al hacerse Jesús el orante de los salmos, los carga de nuevo sentido para los cristianos. De aquí arranca la llamada lectura cristiana de los salmos, que podría llamarse oración cristiana. La lectura comienza buscando si el salmo es citado en el NT, por ejemplo el salmo 22 en la pasión. Después examinará la presencia de símbolos y su transformación, después buscará situaciones equivalentes en la vida de la Iglesia" (Schökel).

10. Los salmos son, ante todo, un repertorio de oración. Para comprender a fondo los salmos, hay que orar personalmente con ellos. Israel tiene la convicción de ser un pueblo que habla con Dios, con un Dios vivo que habla con el hombre: El revela a Jacob su palabra, sus preceptos y sus juicios a Israel (Sal 147,19).

*¿Qué significan los salmos para nosotros? ¿Cómo oramos con los salmos?