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EN MEMORIA MIA
1.- A lo largo de la historia, la eucaristía recibe diversos nombres, según el aspecto que en cada momento se destaca: fracción del pan, cena del Señor, eucaristía, misa, santo sacrificio de la misa. Ahora vuelve a llamarse eucaristía. Y se toma conciencia de que la eucaristía es la reunión de la comunidad. Siguiendo el concilio Vaticano II, estamos volviendo a las fuentes, lo cual supone renovación eclesial y tiene trascendencia ecuménica. Haced esto en memoria mía, dice Jesús. Pero ¿qué es esto?, ¿qué hacemos nosotros? 2.- Además, existe un problema secular de relación entre las dos partes de la Eucaristía, la escucha de la Palabra y la oración eucarística. Dice el Concilio: “Las dos partes de que consta la Misa, a saber, la liturgia de la palabra y la eucarística, están tan íntimamente unidas que constituyen un solo acto de culto”. Por ello, el Concilio exhorta vehementemente a los pastores “para que en la catequesis instruyan cuidadosamente a los fieles acerca de la participación en toda la Misa” (SC 56;ver SC 14). El problema lo recoge Benedicto XVI en su exhortación El sacramento de la caridad: “Se ha de evitar que, tanto en la catequesis como en la celebración, se de lugar a una visión yuxtapuesta de las dos partes del rito”. Ahora bien, una parte es variable y la otra es fija e intocable (SC 22): ¿cómo evitar la yuxtaposición?, ¿es cuestión de participación? 3.- La eucaristía tiene su origen en la última cena de Jesús: Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, cena con sus discípulos (Jn 13,1-2), celebra la pascua (Lc 22, 15). La cena tiene carácter pascual: la casa y los preparativos para comer el cordero de pascua (Mc 14,12), las abluciones y el lavatorio (Jn 13,5), el pan mojado en la salsa (13,26), la copa después de cenar (Lc 22,20), los salmos (Mt 26,30), la conversación amplia (Jn 13-17) en la que Jesús revela el sentido de aquella última cena. 4.- Con pequeñas diferencias, los evangelios presentan el origen de la eucaristía. Marcos: Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio y bebieron todos de ella. Y les dijo: Esta es mi sangre de la alianza que es derramada por muchos (Mc 14, 22-24; Ex 12,13.26s)). Mateo dice lo mismo (Mt 26,26-28). Lucas lo dice así: Tomando un pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía. De igual modo, después de cenar, la copa, diciendo: Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros (Lc 22,19-20). 5.- Llama la atención que Juan no incluya el relato de la institución de la eucaristía. Sin embargo, incluye la catequesis del pan de vida: El pan que voy a dar es mi carne para la vida del mundo (Jn 6,51). La gente se pregunta: ¿Cómo? Jesús se refiere a su muerte en beneficio de muchos (6,55). Da una clave fundamental para entender la eucaristía, la inhabitación mutua, bajo otra forma de presencia más allá de la muerte: El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mi y yo en él (6,56). 6.- Hacia el año 54, Pablo escribe a los corintios y nos deja el relato más antiguo del origen de la eucaristía: Yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía. Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo: Esta copa es la nueva alianza en mi sangre; cada vez que bebáis, hacedlo en memoria mía (1 Co 11,23-25). El memorial judío hace presente en cada tiempo el hecho de la salvación. No es un simple recuerdo. Frente al escándalo de la cruz y de la tumba vacía (Jn 20,2), el Señor nos dice: Esto es mi cuerpo. Es fundamental discernir el cuerpo del Señor, es decir, su presencia. Las divisiones pueden impedirlo (1 Co 11,20.28-29). Algunas sugerencias: Cuando os reunís, cada cual puede tener un salmo, una instrucción, una revelación, un discurso en lengua, una interpretación; pero que todo sea para edificación (14,26). 7.- El primer día de la semana, los discípulos de Emaús reconocen a Jesús al partir el pan (Lc 24,1.13.35). La fracción del pan es el nombre más antiguo de la eucaristía. La expresión designa no sólo el hecho de partir el pan, sino la comida entera. Es una cena festiva. Veamos esta descripción de la celebración de Tróade, en el Asia Menor: El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan, Pablo, que debía marchar al día siguiente, alargó la charla hasta la media noche. Había abundantes lámparas en la estancia superior donde estábamos reunidos... partió el pan y comió, después conversó largo tiempo hasta el amanecer (Hch 20,7-11). He aquí algunos rasgos de la primera comunidad cristiana: Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones (Hch 2,42). La eucaristía, celebrada en la Iglesia primitiva el primer día de la semana o día del Señor (Hch 20,7;1 Co 16,2;Ap 1,10), queda desligada desde el primer momento de la pascua judía. Sobre la presidencia de la eucaristía, dice San Ignacio de Antioquía (+107): "Que sólo sea considerada como legítima la eucaristía que se hace bajo la presidencia del obispo o de quien él ha señalado para ello" (Ad Smyrn.8,1). 8.- La expresión fracción del pan permanece en uso mientras la eucaristía se celebra en el marco de una comida. Se llama también cena del Señor (1 Co 11,21). En ese marco, dice San Pablo, no se ha de rechazar ningún alimento que se coma con acción de gracias, pues queda santificado por la palabra de Dios y por la oración (1 Tm 4,4-5). La comida de pan y pescado que el Señor resucitado da a los siete discípulos (Jn 21,13) aparece en el arte cristiano primitivo como expresión eucarística. La eucaristía supone participar de la mesa del Señor (1 Co 10,21). En el epitafio de Abercio (en Hierápolis, Asia Menor, hacia 180) la comida de los cristianos es descrita como pez, pan y vino (Rouët de Journel, Enchiridion patristicum, Herder, 1969, 187). Sin embargo, cada vez más, el acento se pone en la acción de gracias: "Este alimento, dice San Justino hacia el 155 d.C., se llama entre nosotros eucaristía". La eucaristía se separa de la cena y se traslada a la mañana (San Justino, Apología I, 66-67). Desde el siglo IV se destaca con gran frecuencia que la eucaristía es un sacrificio, en cuanto que actualiza el sacrificio de la cruz. Desde el siglo IX la eucaristía se llama misa (del latín: oblatio missa, ofrenda enviada). 9.- Comenta el teólogo alemán M. Schmaus: "En el período posterior a los apóstoles, la eucaristía se celebró durante largo tiempo con una oración de acción de gracias libremente formulada, la cual empalmaba con las palabras de bendición pronunciadas por Jesús...En el siglo XIII se impuso totalmente la persuasión de que la auténtica forma consagrante está en las palabras del Señor. La evolución de la Iglesia oriental siguió otro curso", "la Iglesia griega usa pan con levadura. En la Iglesia latina está preceptuado el pan ácimo (Concilio de Florencia,1439). El primer testigo indiscutible del uso del pan ácimo en la Iglesia occidental es Rábano Mauro (+850)". 10.- Entre los siglos XI y XIV se difunden ciertas prácticas de devoción realizadas fuera de la celebración misma de la eucaristía: genuflexión, incensación, adoración, comunión, oración ante el sagrario. "El sagrario (tabernáculo) estaba primeramente destinado a guardar dignamente la eucaristía para que pudiera ser llevada a los enfermos y ausentes fuera de la misa" (Catecismo de la Iglesia Católica, n.1379). El craso realismo medieval (con historias de hostias que sangran) va demasiado lejos. Sea lo que sea, eso no es la sangre de Cristo, dice Tomás de Aquino (ST, III, q.76, a.8,c y ad 2). Cristo no está "encerrado" en el sagrario; allí están las especies sacramentales (ST,III,q.76,a.7,c; ver Hch 7,48-50). El concilio de Trento (1551) utiliza la palabra transustanciación (D 877) para explicar el misterio de la eucaristía. 11.- La presencia real de Cristo en la eucaristía es fruto de su palabra y don del espíritu. Según el Concilio Vaticano II, se trata de una presencia especial de Cristo en la Iglesia (SC 7). Cristo se hace presente de muchas maneras: donde dos o tres se reúnen en su nombre, en la escucha de su palabra, en el bautismo, en los pobres y en los que sufren. Pero en la eucaristía está presente de modo especial. La eucaristía es la reunión de la comunidad, "la actualización de la presencia de Cristo en medio de la comunidad" (Von Balthasar). Lo que llamamos pan, vino, mesa, comunión es inconcebible sin la comunidad. La presencia real de Cristo en la eucaristía transfigura la reunión (cena) de la comunidad en la cena del Señor.
* Diálogo: ¿Qué hacemos en la eucaristía? ¿Cómo evitar la yuxtaposición? |