66. HECHOS DE LOS APÓSTOLES

 

1. La tradición cristiana, desde Ireneo (s.II), atribuye a Lucas el libro de los Hechos de los Apóstoles. Es su segundo libro, después del evangelio: El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó (Hch 1,1). El segundo libro se centra en los hechos de los Apóstoles. El libro de los Hechos se consideró como canónico a partir del siglo III y, un siglo más tarde, se utilizaba para les lecturas litúrgicas del tiempo pascual.

2. Lucas compone su obra a base de pequeños cuadros. Por sus páginas desfilan hombres tan importantes en la Iglesia primitiva como Pedro, Santiago, Juan; Pablo, Bernabé; Esteban y otros, como Felipe, Marcos o Timoteo. En la primera parte, el relato de los Hechos se centra en la figura de Pedro. En el concilio de Jerusalén (Hch 15), se aprueba el proceder de Pablo y su opción por los gentiles. En adelante, la figura de Pablo pasa al primer plano. El apóstol de los gentiles representa el porvenir.

3. Lucas conoce la historia del cristianismo primitivo. Es testigo directo de algunos acontecimientos. Tiene a mano testimonios (orales o escritos) sobre la Iglesia de Antioquía. Dispone de la relación del concilio de Jerusalén. Es colaborador de Pablo. Se procura información sobre la primera comunidad de Jerusalén y sobre Pedro. Cuenta con toda una tradición de discursos que se remonta a los orígenes de la Iglesia. Pretende narrar los hechos de los Apóstoles, el anuncio y la difusión del Evangelio en la Iglesia naciente. El libro de los Hechos nace de la evangelización y está al servicio de la misma. Esos hechos se entienden realmente, cuando se vuelven a vivir en las comunidades de hoy.

4. La estructura del libro de los Hechos viene dada en una Palabra que los apóstoles reciben del Señor Resucitado. Ellos tenían todavía sus ilusiones y esperanzas, en realidad demasiado humanas. Le preguntan al Señor: ¿Es ahora cuando vas a restablecer el reino de Israel? El contestó: No os toca a vosotros conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que recibiréis la fuerza del espíritu y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra (1,6-8). En círculos concéntricos progresivamente crecientes, la difusión de la Buena Noticia parte de Jerusalén hasta llegar a Roma. Podemos distinguir cinco partes:

·          El evangelio es anunciado en Jerusalén, donde nace la primera comunidad cristiana (1,15-8,3).

·          El evangelio avanza por Samaría y la zona costera (8,4-11,18); hay tensiones entre judaizantes y helenistas; la experiencia de Cornelio es decisiva.

·          El evangelio llega a Antioquía (11,19-15,35), la capital de la provincia de Siria; allí surge la primera comunidad compuesta principalmente por gentiles y allí los discípulos comienzan a llamarse cristianos; la expansión de la Iglesia entre los gentiles provoca una crisis que da lugar al concilio de Jerusalén: los gentiles que se conviertan al evangelio no tienen por qué hacerse judíos.

·          El evangelio alcanza las regiones del mar Egeo (15,36-19,20). De forma especial, destaca la misión de Pablo.

·          El evangelio llega a Roma, entonces centro del mundo conocido (19,21-28,31); acusado por los judíos, Pablo llega a Roma en situación de libertad condicionada.

5. Con la experiencia de Pentecostés nace la Iglesia. Frente a la experiencia de Babel (de idolatría, de incomunicación y de dispersión), la experiencia de Pentecostés lo es de fe, de comunión y de reunión:  venidos de todas partes les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios (Hch 2,11). Lucas hace ver la fuerza secreta que actúa en la historia y conduce la expansión de la Iglesia naciente: la acción del espíritu.

 6. En los Hechos evangelizar es anunciar la buena nueva de la Palabra (8,4); la Iglesia va creciendo con la difusión de la Palabra: la palabra de Dios iba creciendo (6,7), la palabra de Dios crecía y se multiplicaba (12,24), la palabra de Dios crecía y se robustecía poderosamente (19,20).

7. Los Hechos manifiestan las constantes de la evangelización: el conflicto que lleva a Jesús a la cruz, su reconocimiento como Señor de la historia, la necesaria conversión, la acción del Espíritu, la misión de ser testigos, la incorporación a la comunidad (2,36-47).

8. La tradición viva de la Iglesia ha visto en los rasgos de la comunidad cristiana primitiva el modelo de lo que debe ser toda comunidad cristiana: la enseñanza de los apóstoles, la comunión, la fracción del pan, las oraciones, muchos prodigios y señales, la comunicación de bienes (2,42-45).

9. Los Hechos de los Apóstoles manifiestan la evolución de la Iglesia en relación a la evangelización de los gentiles. La experiencia de Cornelio es decisiva (10,1-11,18), así como el concilio de Jerusalén, que recoge el anuncio profético: Después de esto volveré y reconstruiré la tienda de David que está caída; reconstruiré sus ruinas, y la volveré a levantar. Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todas las naciones que han sido consagradas a mi nombre (15,16-18). Lo que verdaderamente cuenta es la conversión al Evangelio, no el cumplimiento del código judío con sus 613 leyes. La salvación de Dios es enviada a los gentiles: ellos sí que la oirán (28,28).

10. En el marco del judaísmo ambiental, a la Iglesia naciente se le acusa de secta: según el Camino que ellos llaman secta, dice Pablo (24,14). Pablo hubo de comparecer en diversas ocasiones ante el tribunal romano. Durante su estancia en Corinto (año y medio), es acusado por los judíos ante el tribunal del procónsul Galión, de quien depende la provincia de Acaya, hacia el año 52. La acusación de los judíos es deliberadamente ambigua: Este persuade a la gente para que adore a Dios de una manera contraria a la Ley (18,13). Los judíos piensan en su ley judía, pero quieren convencer al procónsul de que Pablo ha cometido un delito contra la ley romana. El judaísmo gozaba en el Imperio romano del estatuto de religión permitida por la ley. Las primeras comunidades cristianas se acogen al mismo estatuto y los judíos quieren impedirlo. Galión descubre su juego: Si se tratara de algún crimen o mala acción, yo os escucharía, judíos, con calma (18,14).

11. Posteriormente, Pablo es arrestado en Jerusalén, donde se le confunde con un terrorista (21,38) y donde los judíos le preparan una celada de más de 40 hombres con intención de matarle (23,12-13). Con fuertes medidas de seguridad es trasladado a Cesarea para comparecer ante el procurador Félix (24,5). Félix, que está bien informado, da largas a sus acusadores (24,22). Pablo queda en libertad condicionada. Pasados dos años, a Félix le sucede Porcio Festo, el cual, queriendo congraciarse con los judíos, mete a Pablo en prisión. Festo expone el caso ante el rey Agripa (25,18-19); Pablo hubiera quedado en libertad, si no hubiera apelado al César (26,32). De este modo, Pablo llega a Roma. Se le permite permanecer en casa particular con un soldado que le custodiara (28,16); allí, durante dos años enteros, enseña lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, sin estorbo alguno (28,31). Y así termina el libro de los Hechos.

12. Nada se dice en los Hechos del final que tuvo en Roma el proceso contra Pablo. Se habla del martirio de Esteban  (lapidado; ver 7,55-60) y del de Santiago, hermano de Juan (degollado; ver 12,2), pero ninguna mención se hace del martirio de Pedro y de Pablo. San Clemente, a finales del siglo I, sí lo hace en su 1ª Carta a los Corintios: Por emulación y envidia fueron perseguidos los que eran máximas y justísimas columnas de la Iglesia y sostuvieron combate hasta la muerte. Por tanto, podemos suponer que el libro de los Hechos, segundo libro de San Lucas, se escribió antes de la muerte de ambos apóstoles, que se produce en la persecución de Nerón, entre los años 64-67.