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57. LA RENOVACIÓN PENDIENTE
1. Después del destierro (año 520), casi coincidiendo con la primera profecía de Ageo, la palabra de Dios se dirige a Zacarías en estos términos: El Señor se ha irritado mucho contra vuestros padres. Les dirás: Volveos a mi y yo me volveré a vosotros (Za 1,2-3). Es una denuncia del pasado nacional y religioso. El pueblo que se dice creyente es, en el fondo, pagano. Se impone una confesión nacional (Sal 106). El nombre de Zacarías significa: El Señor recuerda. 2. Han pasado veinte años desde el final del destierro, pero ¿dónde está el futuro anunciado y esperado? El imperio persa goza de paz y nada hace suponer un cambio que traiga la independencia y la libertad. Zorobabel (retoño de Babel), gobernador de Judá, es descendiente de David, pero sátrapa del imperio. Josué, el sumo sacerdote, dirige los asuntos religiosos, pero no tiene la verdadera dignidad sacerdotal: sus ropas no están limpias. Sin embargo, el momento es decisivo para la nueva comunidad creyente. La reedificación del templo se termina el año 515 (Esd 6,15). Pero no sólo importa la casa, importa también la renovación pendiente. 3. En este contexto, Zacarías recibe ocho visiones que comienzan en febrero del 519. Es preciso interpretarlas y descubrir qué significan hoy. En la primera visión aparecen cuatro jinetes. Se produce durante la noche. Un hombre, que monta un caballo rojo, está de pie entre los mirtos que hay en la hondonada; detrás de él, hay caballos rojos, alazanes y blancos (Za 1,8). Los jinetes recorren la tierra y la encuentran en paz (1,11). Esta calma inquieta al creyente que espera la sacudida de los tiempos nuevos (Ag 2,6). Por ello, el hombre que está de pie entre los mirtos hace esta oración al Señor: ¿Hasta cuándo seguirás sin apiadarte de Jerusalén? (Za 1,12;Sal 74 y 79). El Señor responde: Celoso estoy por Jerusalén... y muy irritado con las naciones que se sienten seguras (Za 1,14-15). 4. En la segunda visión aparecen cuatro cuernos, símbolos de poder. Son poderes bestiales que embistieron y dispersaron al pueblo creyente. La opresión fue total: Nadie osó levantar la cabeza (2,4). Los cuatro herreros son fuerzas de liberación que ahuyentan a los poderes opresores. Los herreros forjaban armas. Quizá por eso el rey de Babilonia se llevó deportados a muchos herreros (2 R 24,16). ¿Dónde están hoy los poderes bestiales? ¿Dónde están las fuerzas de liberación?
6. En la cuarta visión aparece el sumo sacerdote. Sus ropas no están limpias. Le quitan las ropas sucias, le ponen traje de fiesta, le colocan en la cabeza una tiara limpia (3,5). Es decir, el sumo sacerdote recupera la dignidad del verdadero sacerdocio. Se canta en el salmo 132: De salvación vestiré a sus sacerdotes... sobre el ungido brillará su diadema. Dios enviará a su siervo germen, que continúa la promesa hecha a David. El es la piedra sobre la que se construye el verdadero templo (Sal 118). Los siete ojos de la misma simbolizan la presencia de Dios que todo lo ve. ¿Es preciso recuperar hoy la dignidad del verdadero sacerdocio? ¿Dónde germina la verdadera esperanza? Y también: ¿Quién menospreció el día de los modestos comienzos? (Za 4,10). 7. En la quinta visión aparecen el candelabro y los dos olivos. El candelabro de las siete lámparas es símbolo de la presencia viva de Dios. Las siete lámparas son los ojos del Señor que recorre la tierra. Los dos olivos son los dos ungidos que están de pie junto al Señor (Za 4,14; Sal 52), los dos jefes, civil y religioso. Como olivos, dan aceite de bendición para su pueblo. En el Apocalipsis son dos testigos que profetizan y son asesinados. Al matarlos, piensan que se los quitan de encima, pero no cuentan con su presencia nueva, resucitada: viven a pesar de la muerte (Ap 11,3-13). ¿Dónde encontramos hoy la presencia viva de Dios? ¿Dónde están los dos olivos? 8. En la sexta visión aparece un rollo volando. Es enorme. Tiene veinte codos de largo y veinte de ancho. Con él se puede cubrir el pórtico del templo (1 R 6,3). La palabra de Dios se hace juicio, castigo y maldición, que vuela sobre la faz de la tierra. Entrará en la casa del ladrón y del que jura en falso (Za 5,3), para aplicarles la sentencia escrita (Sal 149). ¿Vemos hoy algún rollo volando sobre la faz de la tierra? 9. En la séptima visión aparece una mujer dentro del recipiente. Se levantó la tapa de plomo y apareció una mujer sentada dentro. Es la maldad, la culpa de ellos en todo el país (5,7). Se la empujó dentro del recipiente y se puso la tapa encima. La medida está colmada. Dos mujeres, con alas como de cigüeña, levantan el recipiente entre el cielo y la tierra, y lo llevan a Babilonia. Lo pondrán sobre un pedestal en el templo de la maldad (5,11). En el Apocalipsis la mujer es la prostituta con la que fornican los reyes de la tierra (Ap 17,1-2), la gran ciudad que tiene la soberanía del mundo, Roma (17,18). ¿En qué ciudad está hoy el templo de la maldad? 10. En la octava visión aparecen cuatro carros que salen de entre dos montes de bronce. Los carros son tirados por caballos rojos, negros, blancos y tordos. Los caballos negros salen hacia el norte; los blancos parten tras de ellos y los tordos salen hacia el sur (6,8). En el Apocalipsis son terribles azotes que asolan la tierra: poderes bestiales, guerras, hambrunas, epidemias, muertes (Ap 6,1-8). Son señal de que el mundo no va bien, se desestabiliza, se viene abajo. ¿Donde percibimos hoy esos azotes? 11. Un ayuno especial recordaba la destrucción de Jerusalén y del templo el año 587. Setenta años después, en noviembre del 518, la gente se pregunta: una vez comenzada la reconstrucción, ¿hay que seguir ayunando? (Za 7,3). La respuesta del Señor supone una denuncia del pasado nacional y religioso: Cuando ayunabais, ¿lo hacíais en verdad por mi? (7,5). El verdadero ayuno es éste: Juicio fiel juzgad, y amor y compasión practicad cada cual con su hermano. No oprimáis a la viuda, al huérfano, al forastero, ni al pobre; y no maquinéis mal uno contra otro en vuestro corazón (7,9-10). ¿De qué tenemos que ayunar? 12. La comunidad que transmite la experiencia de fe tiene por delante un futuro sin fronteras. En aquellos días, diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán por la orla del manto a un creyente diciendo: Queremos ir con vosotros, porque hemos oído decir que Dios está con vosotros (8,23). ¿Acogemos hoy a quienes están buscando? ¿Percibimos la fecundidad de la experiencia de fe? ¿Qué comunidades la transmiten? 13. Los capítulos 9-14 se consideran colecciones de origen diverso. Sin embargo, importantes pasajes se cumplen en la vida de Jesús, en su etapa final: la entrada en Jerusalén (Za 9,9-10; Mt 21,5; Jn 12,5), la expulsión de los mercaderes del templo (Za 14,21; Mt 21,12; Jn 2,16), la traición de Judas por treinta monedas (Za 11,12s; Mt 27,9s), el duelo por aquel a quien traspasaron (Za 12,10; Mt 24,30; Jn 19,38), lo de “heriré al pastor y se dispersarán las ovejas” (Za 13,7; Mt 26,31; Mc 14,27). 14. Día 8 de diciembre de 2005. Hace 40 años terminó el Concilio Vaticano II. Este gran acontecimiento del siglo XX tuvo dos grandes objetivos, que – a gran escala – están todavía pendientes de verdadera realización y efectivo cumplimiento. El Concilio quiso la renovación de la Iglesia, siguiendo el modelo de la primera comunidad cristiana (Hch 2,42-47;LG 13;DV 10; Juan XXIII, 13-11-1960). El Concilio quiso la reconstrucción de la unidad entre los cristianos (UR 1). Si se quiere tomar en serio estos grandes objetivos conciliares, cada iglesia (también la nuestra) ha de tener el valor de revisar la propia tradición a la luz de la palabra de Dios, a la luz del Evangelio. En este sentido, se necesita un nuevo concilio, un re-concilio que haga posible la reconciliación pendiente. 15. El Concilio supone en España la liberación del pasado nacional y religioso, llamado nacional-catolicismo (1936-1976). Los obispos españoles se resistieron a aceptar la Declaración conciliar sobre la libertad religiosa (DH), que repercutía directamente en el ordenamiento jurídico de la dictadura. La transición se hizo bajo el signo de la reconciliación (1978), secundada por obispos renovadores. Los indicadores del momento venían a decir: muchos son los bautizados, pocos los evangelizados. España es también país de misión (1979). Con fecha 17 de marzo de 2006, el Consejo de Europa aprueba una propuesta de condena de “las graves y múltiples violaciones de derechos humanos cometidos en España por el régimen franquista entre 1939 y 1975” y propone al Gobierno español que ponga en marcha una comisión nacional de investigación que establezca “la verdad sobre la represión”.
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