PROYECTO CATECUMENAL
La primera redacción del Proyecto Catecumenal se terminó en 1983[1]. Después, durante años, hemos ido revisando el proyecto. Hemos suprimido algunas catequesis y añadido otras. Sale así una segunda redacción con la experiencia acumulada y contrastada en grupos y comunidades. El primer cuaderno salió en 1996. El último cuaderno, que es el cuarto, está terminado. Esta segunda redacción se publica para uso de la Asociación, pero no de modo exclusivo. La síntesis de fe es una obra de Iglesia. Tanto antes como ahora, he unido mis esfuerzos a los de muchas personas. En realidad, yo iba a regar mi huerto y a empapar mi tablar: Y he aquí que mi canal se ha convertido en río y mi río se ha hecho un mar[2]. Además, la misión desborda los límites de lugar y de tiempo. Y, a decir verdad, nos encanta participar en semejante perspectiva: Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la daré a conocer. Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de siglos. Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para todos aquellos que la buscan[3]. Se ha dicho bellamente: "En la tumba de uno de los antiguos faraones egipcios fue hallado un puñado de granos de trigo. Alguien los tomó, los plantó y los regó. Y, para general asombro, los granos retoñaron al cabo de cinco mil años"[4]. No sabemos hasta dónde ni hasta cuándo puede llegar la semilla. Nos corresponde sembrar, regar, segar y limpiar. Como la primera, la segunda redacción queda abierta a las sugerencias que puedan venir especialmente de aquellos que son considerados como columnas, a quienes presentamos de nuevo el Evangelio que anunciamos[5]. Como entonces, anunciamos una palabra que se cumple: Cristo está con nosotros (1) y nos descubre el misterio de Dios (2), el misterio del hombre (3) y el misterio del mundo (4). Como dice San Pablo, hemos sido constituidos servidores de la Palabra para transmitir todo el mensaje completo[6]. Somos discípulos enviados a hacer discípulos[7]. Hablar de proyecto catecumenal es hablar de etapas, de objetivos y de medios o instrumentos (temas o catequesis, pistas para las reuniones). - La primera etapa es la evangelización primera o precatecumenado. Se pretende la comunicación primera de la experiencia de fe, una comunicación viva, realizada por testigos actuales. La experiencia de fe es como una semilla destinada a crecer. Primero se siembra, después crece, finalmente produce fruto. La parábola del sembrador nos lo dice de forma resumida y admirable[8]. El sembrador necesita dos cosas: la semilla y el campo. La semilla es la palabra de Dios y el campo es el mundo. Como en la Iglesia naciente, a pesar de la diversidad de situaciones y personas, hay unas constantes que se repiten y que se dan, de forma germinal, en la evangelización primera[9]. - La segunda etapa es, propiamente, el proceso catecumenal o catecumenado. El catecumenado es un proceso de evangelización. Es crecimiento y desarrollo de la siembra realizada en la evangelización primera. Se pretende una iniciación básica en la experiencia del Evangelio. Para ello, el proceso catecumenal asume en profundidad la vida misma a la luz de la palabra de Dios[10]. - La tercera etapa es el final del catecumenado. El Evangelio nos habla de siembra y de crecimiento, pero también de frutos, de siega y de limpia[11]. El proceso catecumenal concluye con la maduración de la experiencia de fe, que supone -entre otras- éstas constantes: reconocimiento actual de Jesús como Señor y conversión (fundamental) a los valores del Evangelio. Todo ello requiere un tiempo, mayor o menor según los casos. El proyecto catecumenal lo utilizamos con libertad, según se ve necesario o conveniente y en la medida en que sirve a lo fundamental, haciendo como el dueño de la casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo[12].
1. CON VOSOTROS ESTA
2. UN SOLO DIOS Y UN SOLO SEÑOR
3. UNA VIDA NUEVA
[1] Conferencia Episcopal Española, Edice, Madrid, 1981 y 1983. [2] Eclo 24,31. [3] Eclo 24,32-34. [4] Ver A. DE MELLO, El canto del pájaro, Sal Terrae, Santander, 1982, 68. [5] Ga 2,2. [6] Col 1,25. [7] Mt 28,19. [8] Mc 4,1-20. [9] Ver tema 2. [10] Ver tema 1, Cuando os reunís. [11] Mc 4,3-9 y 26-29; Jn 4,35ss; Lc 22,31. [12] Mt 13,52. |