
FUNDACION
BETESDA, RESIDENCIA BELISANA
Para disminuidos psíquicos
no gravemente afectados
La
Residencia Belisana, llamada así por estar situada en la calle
Belisana nº 22 de Madrid, es una residencia de disminuidos psíquicos
no gravemente afectados, con 48 plazas. Depende de la Fundación
Betesda y es también sede social de la Fundación.
La Fundación Betesda es una entidad sin ánimo de lucro,
fundada en 1994, que tiene como fin el desarrollo integral de personas
minusválidas, físicas o psíquicas y, por tanto, "la
rehabilitación, tutela y educación de quienes padezcan deficiencias
de carácter mental o físico que les imposibilitan para su
instrucción e integración social al ritmo y capacidad de
las personas normales".
La Fundación Betesda fue promovida por la Asociación
Pública de Fieles Comunidad de Ayala, de la Iglesia Católica,
y por la Asociación de Padres y Tutores Los Olivos. La Fundación
tiene una inspiración cristiana. El nombre está tomado del
pasaje evangélico de la curación del paralítico en
la piscina de Betesda (Jn 5): el paralítico (minusválido)
necesita de una mano que le meta en la piscina para ser curado y adquirir
la mayor autonomía posible.
Breve historia
La
Residencia Belisana, como la Fundación Betesda, tiene su origen
en la Comunidad de Ayala. La comunidad nace en 1973 en la parroquia del
Cristo de la Salud (c/ Ayala, 12) de Madrid. Comenta Jesús López,
sacerdote fundador de la comunidad:
"Insatisfechos
del cristianismo convencional, un pequeño grupo de creyentes buscábamos
-en la experiencia de las primeras comunidades cristianas- vivir hoy la
renovación profunda de una Iglesia, que -siendo vieja y estéril
(Rm 4,19)- podía volver a ser fecunda. Hemos ido poco a poco, por
aproximaciones sucesivas, en medio de dificultades y resistencias, pero
ahora, veinticinco años después, podemos decir que no hemos
quedado defraudados: hemos encontrado lo que buscábamos. En 1987
nos constituimos en asociación, reconocida eclesial y civilmente,
la Asociación Pública de Fieles Comunidad de Ayala, que
tiene su sede social en la calle Saliente, nº 1, de Madrid y que,
entre otros fines, promueve la escucha de la Palabra de Dios en el fondo
de los acontecimientos personales, sociales y eclesiales; al propio tiempo,
crea grupos de inspiración catecumenal y comunitaria en diversos
medios y ambientes. Actualmente, estamos animando en Madrid más
de cien grupos en parroquias, colegios y casas. La Asociación Comunidad
de Ayala tiene también proyección fuera de Madrid y fuera
de España".
La
Residencia Belisana es fruto de la dimensión social del Evangelio,
vivido en comunidad y en relación con los problemas de nuestra
sociedad. Uno de ellos es la residencia y el desarrollo integral de minusválidos
psíquicos.
La Asociación Comunidad de Ayala asumió este problema
que encontró dentro de sus propios grupos (también fuera),
problema que no está resuelto en nuestra sociedad y que desborda
y angustia a muchas familias. Y en su Asamblea General Extraordinaria
de 21 de noviembre de 1994 aprobó el Plan General de Actuación
para la construcción, gestión y mantenimiento de un conjunto
residencial para personas con deficiencia mental no gravemente afectadas.
La Fundación Betesda, titular de la Residencia, quedó
constituida el día 30 de diciembre de 1994. También ese
mismo día quedó constituida la Asociación de Padres
y Tutores Los Olivos. Como
detalle, nos llamó la atención la viñeta que en "El
País"se publicó ese día. Decía: Quedan ustedes
invitados a panes y peces. No sabemos exactamente qué se quería
decir con eso. A nosotros nos resultaba muy significativo, porque el proyecto
se estaba haciendo posible por el compartir de muchos y estábamos
viviendo en la comunidad, a fondo, el pasaje evangélico de la multiplicación
de panes.
El 15 de marzo de 1995 la Fundación quedó inscrita
en el Ministerio de Asuntos Sociales y fue calificada como entidad benéfico-asistencial.
El proyecto se ha desarrollado con la generosidad y colaboración
de muchas personas e instituciones. Aparte de las asociaciones promotoras,
hemos de hacer referencia especial a la Obra Social de la Caja de Madrid
y a la ONCE. La Asociación Juan XXIII se incorporó al proyecto
de la residencia en marzo de 1996.
Pusimos
la primera piedra el 4 de octubre de 1996 y la edificación se terminó,
con la entrega de llaves, el 4 de diciembre de 1997. Después vino
el equipamiento y la puesta en marcha. La Residencia Belisana ha comenzado
a funcionar en marzo de 1999, en torno a la fiesta de San José.
La
inauguración oficial fue unos meses después, el 25
de octubre. Contamos con la presencia de Pilar Martinez, consejera de
Asuntos Sociales de la Comunidad, y de Beatriz Elorriaga, concejala
de Asuntos Sociales del Ayuntamiento. El salmo propio del día lo
decía todo: Padre de huérfanos...Dios prepara casa a los
desvalidos (Sal 68,6-7). Dimos gracias al Señor por ello y a todas
las personas e instituciones que lo han hecho posible.
Principios dinamizadores
1.
Crear un ambiente de hogar lo más parecido al modelo familiar,
que les haga sentirse felices y como en su casa, y que favorezca su normal
desarrollo afectivo.
2. Favorecer un clima de apertura, afecto, seguridad, apoyo y confianza
en las relaciones personales, tanto entre los residentes como con sus
educadores.
3. Promover la participación y colaboración en la
marcha de la casa, invitándolos a asumir responsabilidades que
les ayuden a ser protagonistas de su proceso educativo.
4. Educar en la libertad y responsabilidad que motive su quehacer
diario y les lleve a respetar igualmente a los demás.
5. Animar el conocimiento, crecimiento y formación integral
de cada uno atendiendo a su integración social y laboral, promoviendo
su mayor autonomía posible.
6. Ayudar a desarrollar los valores evangélicos, dado que
la residencia tiene en su origen una inspiración cristiana, respetando
el principio de tolerancia hacia otras creencias.
7. Fomentar actitudes de solidaridad y de convivencia, así
como conocimiento del entorno.
8. Evaluar periódicamente los objetivos y medios propuestos.
Favorecer la participación de los padres y tutores en la buena
marcha de la residencia.
9. Posibilitar las actividades de ocio y tiempo libre (entre ellas
el deporte), tanto las que organice la residencia como las que organicen
otros grupos, tanto en tiempos de actividad laboral, como de vacaciones.
10. Respetar los objetivos de la Fundación.
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