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AULA BETANIA
* El Aula Betania, de Pontevedra, ha nacido de un grupo que se reúne para escuchar la palabra de Dios. Es un taller de recuperación para drogadictos. Hubo muchas dificultades para instalarlo. Un vecino les hacía la vida imposible, incluso con denuncias. Un día salieron dos chicas drogadictas, que habían ejercido la prostitución, a limpiar las ventanas, le vieron y reconocieron. Fue decisivo: el vecino no les volvió a molestar. Como a aquellos que querían apedrear a la mujer adúltera, el Señor le tapó la boca (Jn 8,9). Sor Pilar, la superiora de las hermanas de la Caridad, comenta lo mal que lo estaba pasando por el traslado a Pontevedra. Tenía incluso algo de depresión. Sor Dolores la llevó a la reunión y actualmente esta encantada, dirigiendo la casa de acogida, donde viven algunos drogadictos. En el taller trabajan doce. El 23 de mayo de 2003 tuvimos una catequesis y también la eucaristía. Estaban todos invitados. Los que quisieran, podían ir. Ángela preguntó si podía comulgar, sería la primera comunión: ¡por supuesto que sí! Comentamos en la catequesis el pasaje de los caminantes de Emaús. Ramón dice que así estaban ellos, despistados, sin sentido. Pero no entiende por qué cuando lo reconocen, desaparece. Ellos necesitan verlo ininterrumpidamente y no es así. También comentamos el pasaje de los Hechos de los Apóstoles sobre “la fracción del pan”, la primera eucaristía cristiana (Hch 20). De suyo, la eucaristía es compartir, conversar. Homilía significa conversación. Los chicos del taller intervienen continuamente. El ambiente es especial. Seguimos con la eucaristía y leemos la lectura de los Hechos: No imponer cargas a los gentiles que se conviertan, solo unos mínimos, abstenerse de lo que hace daño (Hch 15,22-31). Los chicos la comprenden, les llega. Leemos el evangelio del día (Jn 15: Amaos unos a otros, como yo os he amado. Os llamo amigos. No me habéis escogido a mí, os escogí yo a vosotros (Jn 15). El evangelio suena allí fuerte. Dorita, de 85 años, comenta que ella tiene una vida normal y una familia normal y envidia a los chicos por lo que ve que Dios esta haciendo en ellos. A Ángela se le entrega la Biblia, que la recibe emocionada. El Señor da su espíritu a los que estaban lejos igual que a nosotros y además los escoge: impresionante. Se comenta el amor que se da entre todos. Sin amor aquello no seria posible. Todos viven como un regalo la comunidad de Betania. Cantamos la canción: Levantaré la tienda (Hch 15), porque eso es lo que está pasando. Está naciendo una comunidad. La situación esta transfigurada. Todos estamos invitados a compartir la Eucaristía. Increíble lo que se da allí. Todos dan gracias. Celsa comenta que se sintió como en la última cena. Sor Dolores pide vocaciones de laicos. Pili comenta lo que es el amor y habla del cuadro del hijo prodigo. Cada uno con sus miserias, descalzos, somos acogidos por el Padre. Conchita hace una oración por el amor de unos con otros. Ha sido una experiencia maravillosa y la hemos podido vivir gracias a que Pili y Conchita, un día escucharon la palabra de los Hechos que les decía: “Anunciad el nuevo mensaje de vida“. Ellas se lo creyeron y se sintieron llamadas a esta misión (Aula Betania, Pontevedra). |