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CURACIÓN DE FEDERICO
* Nace Federico en 1985. En 1992 muere su padre con una gran preocupación: al niño le pasa algo. Pasan los años en un largo peregrinar de médicos, psiquiatras, psicólogos, educadores, hasta que por fin da la cara el diagnóstico: epilepsia en una forma muy problemática. Me pongo a estudiar el tema y me hablan de una clínica en Alemania. La medicación no le hace efecto y el deterioro es progresivo. Los consejos de profesionales y amigos empiezan a ser: tienes que aceptarlo, llevar a tu hijo a una institución y que viva allí su vida, ya has hecho todo lo que podías hacer. Termina el año con crisis convulsivas generalizadas y en Urgencias. Nada más empezar el año 2002, en el contexto de la Epifanía y en medio de la incertidumbre sobre el camino a seguir, me dice Paz: Sigue la estrella. Como los magos, de señal en señal. Y hago una primera toma de contacto con Alemania, con el miedo de poder estar utilizando mi último cartucho. Federico está tan mal que le tengo que sacar del colegio. Me encuentro con un pasaje de Ezequiel: “Ellos andan diciendo: Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros...Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis: os estableceré en vuestro suelo. Y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago” (Ez 37,11-14). Se me ponen los pelos de punta y me lo vuelvo a creer. El de Alemania puede ser un buen camino. La neuróloga del 12 de Octubre nos envía a la neuróloga del Niño Jesús que “casualmente” está preparando en esos días un Symposium sobre este tema y decide incluir el nuestro, dadas sus especiales características, como caso clínico en el Symposium, al que asisten las máximas autoridades médicas internacionales en la materia, entre ellas la neuróloga alemana con la que rápidamente tomo contacto. Envío la documentación a Alemania y deciden que le ven en Junio. El niño está cada vez peor. Viajamos a Alemania, con la opinión en contra de cuatro neurólogos que poco menos que piensan que estoy loca. El hotel en el que nos alojamos se llama Nazareth en la calle del mismo nombre, lo cual me parece un destello muy bonito de lo que puede ser un segundo nacimiento para Federico. El 19 de junio, cumpleaños de su padre, nos dicen en la Clínica que es un caso muy difícil pero que sí, que le van a operar. Salimos dando saltos de alegría al parque que rodea a la Clínica y felicitamos el cumpleaños a su padre a voces. Esa noche nos llama desde España el abuelo para mandarnos muchos besos de parte de papá. El 1 de Agosto de 2002 es la primera operación. Me encuentro nuevamente con el pasaje de Ezequiel. Aquí está llegando el espíritu, de los cuatro vientos, se cumple su palabra: “yo el Señor, lo digo y lo hago”. El 8 de Agosto es la segunda operación para extirpar la lesión. El 5 de Septiembre es la evaluación post-cirugía en Madrid: sin secuelas y clara mejoría. El 2 de Septiembre empieza el curso en su antiguo colegio. Dicen: “Si los alemanes le han dado un voto de confianza, nosotros no vamos a ser menos”. ¡ Bien! El 9 de Octubre empieza la rehabilitación en la Unidad de Daño Cerebral. El 15 de Abril de 2003 tenemos la Revisión en Alemania. Resultado: excelente. Hoy 8 de Julio de 2003 lleva 11 meses sin crisis, juega al fútbol y ha conseguido sacar su Graduado en Educación Secundaria (Carmen, Madrid). |