SIN FORMA Y FIGURA
- El pasaje de la transfiguración
(Mt 17, 1-13) es impresionante. Sin embargo, ¿se le entiende? ¿para qué
sirve? Para unos es sólo leyenda de resurrección, pero
los evangelios sitúan el pasaje en vida de Jesús. Para otros
es pasaje de reencarnación de Elías en Juan Bautista,
pero ¿es eso lo que dice Jesús? Finalmente, para otros es confirmación
del bautismo de Jesús y de su misión: es el ungido por el
espíritu de Dios, pero será rechazado. La desfiguración
es un aspecto importante, que no debe olvidarse al hablar de la transfiguración.
- El pasaje se sitúa después
de la confesión de Pedro: Tú eres el Cristo, el hijo de Dios
vivo (16,16). Pedro confiesa que Jesús es el ungido (mesías,
cristo) de Dios, del Dios vivo que interviene en la historia para juzgar y
salvar a su pueblo. Pero Simón Pedro, el hijo de Jonás, está
enredado en la tentación nacionalista y tiene una visión triunfal
de la las cosas. Esto supone un escándalo, una piedra de tropiezo para
Jesús (16,23). Como correctivo, Jesús anuncia la pasión
(16,21) y la necesidad que tiene quien quiera seguirle de compartir su destino
(16,24; ver Ez 9,4). El aviso es importante: "Quien se avergüence
de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y
pecadora, también el hijo del hombre se avergonzará de él"
(Mc 8, 38).
- Unos traducen seis días
después. Otros en el día sexto, y entienden el texto
en el marco de la fiesta de las tiendas. En el libro del Levítico
se dice que el Señor habló a Moisés diciendo: "Durante
siete días habitaréis en tiendas, para que sepan vuestros descendientes
que yo hice habitar en tiendas a los israelitas, cuando los saqué de
la tierra de Egipto" (Lv 23, 42-43). En la ley de Moisés es una
de las fiestas de precepto (23,34). En el evangelio de San Juan dice
Jesús a este respecto: Yo no subo a esta fiesta, pero después
subió de incógnito (Jn 7,8.10).
- Jesús toma consigo a Pedro,
a Santiago y a Juan y los lleva aparte, a un monte alto. La expresión
aparece también en el pasaje de la tentación (Mt 4,8). El monte
tiene su propio simbolismo. En el Horeb se le presentó Dios a Moisés
en medio de una zarza ardiente (Ex 3,2), el monte quedó cubierto de
humo (Ex 19,18). Elías vuelve a las fuentes, camina cuarenta días
y cuarenta noches hasta el monte de Dios (1 R 19, 8), lleva fuego en el corazón:
"Ardo en celo por la gloria de Dios, porque los israelitas han abandonado
tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas;
quedo yo solo y buscan mi vida para quitármela" (19, 14). San
Lucas añade que Jesús sube al monte a orar (Lc 9,28).
Necesita hablar con Dios. Los discípulos que le acompañan lo
hacen en la resurrección de la hija de Jairo y en la situación
crítica del huerto de los olivos.
- Mientras estaban orando, su
rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como
la luz. La gloria de Dios brilla como el sol y transfigura la persona
de Jesús, hasta su manto. Jesús se manifiesta como ungido
por el espíritu de Dios, del que se dice: "Vestido de esplendor
y majestad, envuelto de luz como de un manto" (Sal 104). Quienes tienen
la sabiduría de Dios brillan "como el fulgor del firmamento"
y "como las estrellas, por toda la eternidad" (Dn 12, 3). La transfiguración
es obra de Dios. Desfigurado por los adversarios, el siervo del Señor
no tiene apariencia ni presencia (Is 53, 2). A la desfiguración
del siervo, realizada por los hombres, responde Dios con la transfiguración.
- La gloria de Dios envuelve también
a dos hombres que aparecen en gloria (Lc 9, 31). Son las dos grandes
figuras del pueblo de Israel: Se les aparecieron Moisés y Elías,
que conversaban con él. Pero ¿de qué? San Lucas dice que
"hablaban de su partida (éxodo, salida), que iba a cumplir en
Jerusalén" (Lc 9, 31). Moisés fue incomprendido y rechazado
(Ex 17, 3-7). Elías fue arrebatado en un carro de fuego (2 R 2, 11-13).
- Ante la presencia de Moisés,
"aquel a quien no quisieron obedecer nuestros padres, sino que lo rechazaron
para volver su corazón hacia Egipto" (Hch 7, 39), Pedro se
vuelve a la ley, se ofrece a cumplir la fiesta de las tiendas o, al menos,
que la cumplan los jefes: Señor, aquí estamos bien. Si quieres,
haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés
y otra para Elías. San Lucas añade: "No sabía
lo que decía" (Lc 9, 33).
- Todavía estaba hablando,
cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía
una voz que decía: Este es mi hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.
La nube es señal de la presencia de Dios: "en una densa nube"
se le presenta a Moisés (Ex 19,9): "La gloria del Señor
descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por
seis días. Al séptimo día, llamó el Señor
a Moisés de en medio de la nube" (Ex 24,16). La nube acompaña
al pueblo en la travesía del desierto (Ex 14, 20). Pues bien, ahora
aparece sobre Jesús. En él se cumple lo que estaba anunciado
por el profeta: "He aquí a mi siervo, a quien yo sostengo, mi
elegido, en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre
él, dictará ley a las naciones" (Is 42, 1). Hay que mirar
hacia delante, no hacia atrás. A los discípulos se les da a
conocer el plan de Dios, el futuro de Dios. La palabra de Dios repite lo que
había dicho Moisés sobre el profeta que había de venir:
"El Señor tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus
hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis" (Dt 18, 15).
Así pues, el episodio es la confirmación del bautismo
de Jesús (Mt 3,17) y de su misión: Escuchadle.
- Al oír esto los discípulos
cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús acercándose
a ellos, los tocó y dijo: Levantaos, no tengáis miedo. Ellos
alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo.
Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: No contéis
a nadie la visión hasta que el hijo del hombre resucite de entre los
muertos. La visión aterra a los discípulos. Jesús
les tranquiliza, pero les recomienda máxima precaución.
- Los discípulos conversan
con Jesús al bajar del monte. Necesitan una explicación. Jesús
es el ungido de Dios, pero tiene que padecer (le matarán).
Los escribas ponen esta objeción: Jesús no puede ser el ungido
(mesías), porque Elías debe venir primero. Responde Jesús:
Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin
embargo, que Elías vino ya, pero no lo reconocieron, sino que hicieron
con él lo que quisieron. Así también el hijo del hombre
tendrá que padecer de parte de ellos. Entonces los discípulos
comprendieron que se refería a Juan el Bautista.
- La función precursora
de Elías se ha producido ya en la misión de Juan, que anuncia
un bautismo de conversión: "He aquí que yo envío
a mi mensajero a allanar el camino delante de mí... Se sentará
para fundir y purgar. Purificará a los hijos de Leví y los acrisolará
como el oro y la plata" (Mal 3, 1-3). Y también: "He aquí
que yo os envío al profeta Elías antes de que llegue el día
del Señor, grande y terrible" (3, 23). Juan vino a renovarlo
todo, pero fue rechazado y asesinado.
- Una experiencia cercana. Fray
Juan de la Cruz, encarcelado en Toledo (diciembre 1577-agosto 1578) y excomulgado
por asistir al capítulo de Almodóvar (9-10-1578), queda sin
oficio en 1591. Estaba cantado: "Ya no guardo ganado / ni ya tengo otro
oficio, / que ya sólo en amar es mi ejercicio" (Cántico
espiritual). Y también: "Solo, sin forma y figura, / sin hallar
arrimo y pie, / gustando allá un no sé qué / que se halla
por ventura" (Glosa a lo divino). Fray Juan sufre una verdadera persecución.
Entonces, según su primer biógrafo, "sólo ser su
amigo era delito". Ver
San Juan de la Cruz en red.
- En las circunstancias actuales,
es preciso preguntarse. El Concilio de Juan vino a renovar la Iglesia. Pero
¿qué está pasando con el Concilio? Juan Pablo I se lo creyó
y quiso aplicarlo (hasta en sus últimas consecuencias, de tipo económico)
¿qué sucedió con él? Se dijo entonces: El "papa
profeta" se marchó, como Elías, "de una forma extraña",
"pero hubo un Eliseo que estaba a su lado atento a lo que ocurría
y recogió su manto. Algo así tendrá que suceder ahora"
(Vida Nueva, 5-10-1985). Según noticias recientes, el fiscal
Pietro Saviotti, titular de la diligencia relativa a la muerte misteriosa
de Juan Pablo I, ha reabierto en Roma la causa a petición de Luigi
Incitti, autor de varios libros sobre el tema (ver Papa Luciani, una morte
sospetta, Roma, 2001).
- Diálogo sobre la transfiguración:
- es una leyenda
- es un pasaje de reencarnación
- es confirmación del
bautismo y de la misión de Jesús
- es la respuesta de Dios a
la desfiguración de los hombres
- aplicaciones actuales